GlobalTool
Peso y masa GRATIS

Conversor de gramos a kilos

Gramos a kilos

Convierte gramos (g) a kilos (kg) en tiempo real. Calculadora online gratuita, sin registro, con la fórmula exacta y una tabla de valores comunes.

Cálculo con precisión de hasta 8 decimales. Los campos numéricos del navegador usan el punto como separador decimal; en castellano se escribe con coma.

Fórmula de conversión

kilos = gramos ÷ 1.000 (o gramos × 0,001)

1 gramo = 0,001 kilos · 1 kilo = 1.000 gramos

Tabla de conversión rápida

gramos (g)kilos (kg)
1 g0,001 kg
2 g0,002 kg
5 g0,005 kg
10 g0,01 kg
20 g0,02 kg
50 g0,05 kg
100 g0,1 kg
500 g0,5 kg
1000 g1 kg

Para pasar de gramos a kilos, divide entre 1.000. Es la misma operación que mover la coma decimal tres posiciones hacia la izquierda: 250 g son 0,25 kg, 1.500 g son 1,5 kg y 8 g son 0,008 kg. El factor es exacto y no admite discusión, porque el prefijo «kilo» significa mil por definición del Sistema Internacional. Lo que sí admite discusión es todo lo demás: cuántos decimales tiene sentido escribir, si la báscula que tienes delante puede sostener ese número y si lo que estás midiendo es masa o es otra cosa. De eso trata el resto de esta página.

Qué es un kilo y por qué el gramo depende de él

El kilogramo es una de las siete unidades base del Sistema Internacional de Unidades, junto al metro, el segundo, el amperio, el kelvin, el mol y la candela. Esa condición de unidad base significa que no se deriva de ninguna otra: todas las magnitudes que incluyen masa, desde la densidad hasta la fuerza, se construyen a partir de ella. El gramo, pese a dar nombre a media escala de prefijos, es formalmente un submúltiplo del kilogramo, y de ahí sale la relación que estás buscando: mil gramos hacen un kilogramo.

Conviene fijar la nomenclatura antes de seguir. «Kilo» a secas es la forma coloquial aceptada en el habla corriente; el nombre técnico es kilogramo y el símbolo es kg, siempre en minúsculas y sin punto final. «Gramo» se abrevia g, también en minúscula. No existen ni «Kg», ni «kgs», ni «grs», aunque los veas a diario en etiquetas y albaranes. Los símbolos de las unidades no son abreviaturas: no se pluralizan ni llevan punto.

La redefinición de 2019: el kilo dejó de ser un objeto

Durante más de un siglo, el kilogramo fue lo único que quedaba en el Sistema Internacional definido por un objeto físico. Existía un cilindro de platino e iridio custodiado bajo campanas de vidrio en la Oficina Internacional de Pesas y Medidas, a las afueras de París, y ese cilindro era el kilogramo por definición. Si el cilindro cambiaba, cambiaba la unidad. Se fabricaron copias oficiales que se repartieron entre los países firmantes del Convenio del Metro, y al compararlas periódicamente con el original aparecían derivas de microgramos que nadie sabía atribuir con certeza ni al patrón ni a las copias.

La 26.ª Conferencia General de Pesas y Medidas, reunida en noviembre de 2018, votó el cambio, y la nueva definición entró en vigor el 20 de mayo de 2019, coincidiendo con el Día Mundial de la Metrología. Desde entonces el kilogramo se define fijando el valor numérico de la constante de Planck en 6,626 070 15 × 10⁻³⁴ cuando se expresa en julios por segundo, en combinación con las definiciones del metro y del segundo. En términos prácticos, la masa pasó a apoyarse en una constante de la naturaleza reproducible en cualquier laboratorio bien equipado, en lugar de en una pieza única e irrepetible. Puedes consultar el texto de la definición en la página del kilogramo del BIPM.

Para el mercado, el cambio de 2019 fue invisible: un kilo de tomates siguió siendo exactamente el mismo kilo de tomates al día siguiente. La redefinición no movió el valor de la unidad, movió su anclaje. Dejó de depender de un objeto que podía rayarse, contaminarse o perderse.

La única unidad base con prefijo en el nombre

Hay una rareza que explica muchos errores de escritura. El kilogramo es la única unidad base del Sistema Internacional cuyo nombre lleva ya un prefijo incorporado. Es herencia del origen del sistema métrico: la referencia conceptual era el gramo, pero el patrón material que se acabó fabricando tenía mil veces esa masa y fue ese patrón el que quedó consagrado como unidad.

La consecuencia práctica es que los múltiplos y submúltiplos de masa se forman sobre el gramo, nunca sobre el kilogramo. Se dice miligramo, no «microkilogramo». Se dice megagramo (o tonelada), no «kilokilogramo». Y no se pueden encadenar dos prefijos en una misma unidad. Cuando veas una cifra escrita como «kkg» o «mkg», es un error de transcripción, no una unidad.

Cómo se escribe bien una cantidad de masa

Cuatro reglas resuelven casi todos los casos. Primera: entre el número y el símbolo va un espacio. Se escribe 750 g, no 750g. Segunda: en castellano el separador decimal es la coma, y el punto se reserva para separar miles, aunque la norma internacional prefiere un espacio fino para los miles. Un campo numérico de navegador, como el de la calculadora de arriba, siempre muestra el punto decimal porque así lo exige el formato interno del HTML; al pasar ese número a un texto en español, cámbialo por coma. Tercera: el símbolo va después del número, sin punto y sin plural. Cuarta: si escribes el nombre completo de la unidad, va en minúscula, porque «kilogramo» no es un nombre propio aunque derive de uno.

La escala de prefijos de masa, de miligramos a kilos

Convertir gramos a kilos es un caso particular de algo más general: moverse por una escala decimal donde cada peldaño multiplica o divide por diez. Si entiendes la escala completa dejas de necesitar fórmulas, porque la operación siempre es la misma y solo cambia cuántas posiciones mueves la coma.

UnidadSímboloEquivale aEn kilosDónde te la encuentras
Microgramoµg0,000001 g0,000000001 kgEtiquetas de vitaminas y minerales
Miligramomg0,001 g0,000001 kgComposición de alimentos, sales
Centigramocg0,01 g0,00001 kgUso casi solo escolar
Decigramodg0,1 g0,0001 kgUso casi solo escolar
Gramog1 g0,001 kgCocina, correo, laboratorio
Decagramodag10 g0,01 kgResidual, algún recetario antiguo
Hectogramohg100 g0,1 kgCharcutería en algunos países
Kilogramokg1.000 g1 kgCompra, báscula, envíos
Toneladat1.000.000 g1.000 kgTransporte, obra, agricultura

Fíjate en que el decagramo y el hectogramo existen pero apenas se usan en España: el salto habitual va de gramos a kilos directamente, y de kilos a toneladas. Si necesitas bajar en la escala tienes el conversor de gramos a miligramos y el inverso de miligramos a gramos; si necesitas subir, el de kilos a toneladas.

Mover la coma sin equivocarte

El método manual tiene un solo paso y un truco para no fallar. Escribe el número con su coma explícita aunque sea un entero: 340 se convierte en 340,0. Ahora desplaza la coma tres posiciones a la izquierda contando dígito a dígito: 34,00 → 3,400 → 0,3400. El resultado es 0,34 kg. Si te quedas sin dígitos antes de completar los tres pasos, rellena con ceros por la izquierda: 8 g pasa por 0,8 → 0,08 → 0,008 kg.

El error más repetido es contar mal el número de posiciones, y casi siempre por el mismo motivo: la gente cuenta los ceros del número en lugar de contar los saltos de la coma. Con 1.500 g, por ejemplo, hay dos ceros a la vista, pero los saltos siguen siendo tres, así que el resultado es 1,5 kg y no 15 kg. Cuenta saltos, no ceros.

Errores típicos, con el resultado correcto al lado

Estos son los desenlaces que más se repiten cuando alguien se equivoca de factor. Los pongo resueltos para que puedas comparar con lo que te haya salido:

  • Dividir entre 100 en vez de entre 1.000. 250 g darían 2,5 kg, que es un disparate para una bolsa de arroz de bolsillo. El resultado correcto es 0,25 kg.
  • Multiplicar en lugar de dividir. 750 g × 1.000 devuelve 750.000, que son gramos convertidos a miligramos. El resultado correcto es 0,75 kg.
  • Confundir la coma con el punto de miles. Si lees «1.250 g» como mil doscientos cincuenta gramos obtienes 1,25 kg; si lo lees como uno coma dos cinco gramos obtienes 0,00125 kg. La diferencia es de tres órdenes de magnitud.
  • Arrastrar el resultado de la calculadora tal cual. Una calculadora que devuelve 0,34000000 no te está diciendo que la medida tenga ocho decimales buenos; solo está rellenando el campo.
  • Sumar unidades distintas sin convertir. 300 g + 1,2 kg no son 1,5 de nada hasta que pongas ambos valores en la misma unidad: 0,3 kg + 1,2 kg = 1,5 kg, o bien 300 g + 1.200 g = 1.500 g.

Masa y peso no son lo mismo (y la báscula lo sabe)

La masa es la cantidad de materia de un cuerpo y se mide en kilogramos. El peso es la fuerza con la que la gravedad tira de esa masa y se mide en newtons. Son magnitudes distintas, con unidades distintas, y la confusión está tan asentada en el idioma que ya no tiene arreglo: seguimos diciendo «peso 70 kilos» cuando lo que queremos decir es que nuestra masa es de 70 kg.

La distinción importa en cuanto sales de la superficie terrestre o en cuanto trabajas con precisión. Tu masa no cambia si subes a una montaña, si viajas al ecuador o si te vas a la Luna. Tu peso sí, porque la gravedad local no es idéntica en todas partes: varía ligeramente con la latitud y con la altitud. En la Luna, tu masa seguiría siendo 70 kg y tu peso sería aproximadamente la sexta parte del terrestre.

Por qué la báscula del baño mide una cosa y dice otra

Una báscula electrónica doméstica no mide masa: mide la deformación de una célula de carga provocada por una fuerza, es decir, mide peso. Después divide ese valor por una gravedad de referencia programada de fábrica y te muestra kilogramos. Por eso una báscula calibrada para una zona puede desviarse unos gramos si se usa muy lejos de ella, y por eso los instrumentos de pesaje de uso comercial se verifican en el lugar donde van a trabajar.

Una balanza clásica de dos platos, en cambio, sí compara masas: enfrenta el objeto con pesas patrón y la gravedad se cancela a ambos lados. Daría el mismo resultado en la Luna. Es la razón por la que las balanzas de brazos siguen siendo el icono de la metrología aunque casi nadie las use ya fuera del laboratorio y el aula.

Cuando alguien discute si su báscula «está mal» porque marca distinto que la de la farmacia, casi nunca es la gravedad: es la superficie donde está apoyada. Una báscula sobre alfombra, baldosa suelta o parqué flotante da lecturas inconsistentes porque la célula de carga no recibe la fuerza de forma uniforme. Suelo duro, plano y siempre el mismo.

Cifras significativas y redondeo al convertir

Dividir entre 1.000 es una operación exacta, así que la conversión nunca introduce error por sí misma. El error lo trae el dato de partida, y el problema aparece cuando la conversión lo disfraza. Una báscula de cocina con división de 1 gramo que marca 340 g está diciendo, en realidad, «algo entre 339,5 y 340,5 g». Al pasarlo a kilos tienes 0,340 kg, con la misma incertidumbre de medio gramo escondida detrás.

Cuántos decimales tiene sentido escribir

La regla práctica es conservar las cifras significativas del dato original y no añadir ninguna más. Si la medida son 340 g con resolución de 1 g, escribe 0,340 kg. Los tres decimales reflejan los tres dígitos que la báscula pudo leer. Escribir 0,34000 kg sugiere una precisión de centigramos que el aparato no tiene, y escribir 0,34 kg pierde información sobre la resolución del instrumento. Ninguna de las dos formas es grave en la cocina; las dos lo son en un informe.

Los ceros a la izquierda de la coma o inmediatamente después de ella no cuentan como cifras significativas: en 0,008 kg hay una sola cifra significativa, el ocho. Los ceros finales a la derecha de la coma sí cuentan, y por eso 0,340 kg y 0,34 kg no comunican lo mismo aunque valgan lo mismo.

El redondeo no crea precisión, y a veces la destruye

Redondea una sola vez, al final de la cadena de cálculos, nunca en cada paso intermedio. Si tienes que sumar quince pesadas y redondeas cada una a dos decimales antes de sumar, los errores se acumulan y el total puede desviarse varios gramos del valor real. Guarda todos los decimales que te den los datos, suma, y redondea el resultado.

Hay un caso en el que el redondeo sí conviene hacerlo antes: cuando el número va a servir para ajustar un instrumento con resolución gruesa. Si vas a pesar en una báscula de 1 gramo, pedirle 0,3375 kg no tiene sentido; redondea a 338 g y trabaja con eso, sabiendo que asumes una desviación de medio gramo.

Básculas y balanzas: resolución, tara, deriva y calibración

Toda conversión de gramos a kilos empieza en un instrumento, y el instrumento manda sobre el número. Estos son los cuatro conceptos que determinan si puedes fiarte de la lectura, explicados sin referencia a ninguna marca ni modelo concreto.

ConceptoQué esCómo te afecta al pasar a kilos
Resolución (división de escala)El escalón mínimo que el display puede mostrar: 1 g, 0,1 g, 0,01 g…Marca cuántos decimales de kilo son reales. Con 1 g de escalón, el milésimo de kilo es tu último dígito fiable.
Alcance máximoLa carga mayor que el instrumento admite sin dañarse ni saturar.Pesar por encima del alcance no da un número alto: da un número inventado o un aviso de error.
Carga mínimaEl valor por debajo del cual la lectura deja de ser representativa.Es la razón por la que pesar 2 g en una báscula de cocina grande no funciona, aunque el display muestre un número.
TaraPoner el display a cero con el recipiente encima para descontar su masa.Sin tara estás pesando comida más bol. Con tara mal hecha, restas de más o de menos.
DerivaDesplazamiento lento de la lectura por temperatura, humedad o envejecimiento.Explica que el mismo objeto dé valores distintos en frío y en caliente, o al cabo de meses.
Calibración y verificaciónComparar con pesas patrón y, si procede, ajustar; la verificación legal la hacen organismos autorizados.Un instrumento sin calibrar puede convertir perfectamente y seguir dando un kilo equivocado.

Por qué una báscula de cocina de 1 g no sirve para 2 g de levadura

Con una división de escala de 1 gramo, una medida de 2 g está a dos escalones del cero. Cualquier desviación de un escalón, que es lo mínimo que el aparato puede equivocarse, supone un 50 % de error sobre la cantidad pedida. Añade a eso que muchas básculas domésticas tienen una carga mínima por debajo de la cual la célula de carga sencillamente no responde de forma lineal, y tendrás lecturas que oscilan entre 0 y 3 g mientras mueves el bol.

Para cantidades de pocos gramos necesitas otra herramienta: una balanza de joyero o de repostería con resolución de 0,1 g o de 0,01 g y un alcance pequeño. Como alternativa doméstica, pesa una cantidad mayor del mismo ingrediente y divídela: pesa 20 g de levadura seca y reparte en diez partes iguales si necesitas 2 g repetidamente. No es exacto, pero es mucho mejor que forzar un instrumento fuera de su rango.

Cómo usar bien la tara

La tara es la función más útil y la peor usada. El orden correcto es: enciende la báscula vacía y espera a que se estabilice en cero, coloca el recipiente, pulsa tara, espera al cero otra vez y solo entonces añade el ingrediente. Si vuelcas primero y taras después, ya no hay nada que descontar. Si quieres pesar varios ingredientes en el mismo bol, pulsa tara entre uno y otro y ve anotando: el display te da cada ingrediente por separado, pero pierdes el total, así que súmalo tú.

Un detalle que se pasa por alto: cada tara consume alcance. Si tu báscula llega a 5 kg y el recipiente pesa 800 g, ya solo te quedan 4,2 kg útiles. Con recipientes pesados y cargas grandes conviene comprobar que no te estás acercando al tope.

Lo que dice el envase: cantidad neta y el símbolo ℮

Los envases alimentarios declaran una cantidad nominal, que es la que el fabricante promete, y casi siempre la expresan en gramos cuando bajan de un kilo y en kilos cuando lo superan. Esa cifra no es un peso medido paquete a paquete: es el valor de referencia de un sistema de control estadístico sobre el lote.

Qué significa la «e» de estimación

Junto a la cantidad verás a veces un símbolo parecido a una «e» minúscula redondeada: ℮. Es el llamado signo de estimación, regulado por la normativa europea de preenvasados. Lo coloca el envasador o el importador y funciona como una declaración de que el lote cumple tres condiciones: que el contenido real no sea inferior, en promedio, a la cantidad nominal declarada; que la proporción de envases con un error negativo por encima del tolerado se mantenga suficientemente pequeña; y que ningún envase tenga un error negativo superior al doble del tolerado. Las tolerancias concretas dependen del valor nominal y están tabuladas en la propia norma; puedes leer el texto consolidado en EUR-Lex.

Lo que el símbolo no significa: no es un sello de calidad, no certifica el contenido de tu paquete concreto y no autoriza a envasar de menos. Un paquete de 500 g con ℮ puede legítimamente contener 498 g si el lote en conjunto cumple la media, y por eso pesar una bolsa en casa y encontrar unos gramos de diferencia no es, por sí solo, prueba de nada.

Peso neto, peso escurrido y peso bruto

Tres cifras que conviven en la misma etiqueta y que se confunden con frecuencia. El peso neto es el contenido sin el envase. El peso escurrido aparece en conservas y productos en líquido de gobierno, y es la parte sólida una vez retirado el líquido: en una lata de legumbres puede ser bastante menor que el neto. El peso bruto incluye el envase y es el que interesa a la logística, no al consumidor.

Al convertir a kilos para comparar precios, asegúrate de comparar la misma magnitud. El precio por kilo de una lata calculado sobre el neto y calculado sobre el escurrido pueden diferir mucho, y las etiquetas de lineal no siempre usan el mismo criterio entre marcas.

Gramos y kilos en la cocina

La cocina es donde más veces al día se cruza la frontera entre gramos y kilos, y donde peor se cruza. Casi todas las recetas españolas mezclan los dos sin avisar: la masa en gramos, la harina en kilos si es cantidad grande, y las especias en cucharadas.

Pesar en gramos bate a medir en vasos

Un vaso de harina no es una cantidad: es un volumen ocupado por un sólido que puede estar apelmazado, tamizado, húmedo o compactado por su propio peso en el paquete. La misma taza llena de harina puede contener bastantes gramos de diferencia según cómo la hayas llenado, si la has golpeado contra la encimera o si la has rasado con un cuchillo. En repostería, donde las proporciones entre harina, grasa, azúcar y agente leudante determinan la estructura del producto, esa variación se nota en el resultado.

Pesar elimina la variable. Por eso los recetarios profesionales trabajan en gramos incluso para líquidos, y por eso la panadería usa porcentajes de panadero: todo se expresa como porcentaje sobre el peso de la harina, de modo que escalar una receta de 500 g de harina a 2 kg es multiplicar cada ingrediente por cuatro sin pensar en nada más.

Si una receta te da la harina en kilos y el resto en gramos, pásalo todo a gramos antes de empezar, no después. Convertir con las manos llenas de masa es cuando se cuela el factor equivocado.

Secos y líquidos: manda la densidad

La equivalencia popular «un litro de agua es un kilo» funciona razonablemente bien para el agua a temperaturas normales de cocina, y de ahí sale también que un mililitro de agua pese alrededor de un gramo. En cuanto cambias de líquido, deja de servir. El aceite es menos denso que el agua, así que un litro de aceite pesa notablemente menos de un kilo. La miel, el almíbar o la leche condensada son más densas, así que un litro pesa más de un kilo. Con sólidos la diferencia es aún mayor: un litro de harina y un litro de azúcar no pesan ni parecido.

La regla práctica: si la receta te da un ingrediente en volumen y tú quieres pesarlo, solo puedes hacer la equivalencia directa con agua o con caldos muy acuosos. Para todo lo demás necesitas la densidad del producto concreto, que a veces viene en la etiqueta y casi siempre no. Cuando no la tengas, mide en volumen lo que la receta da en volumen.

Escalar una receta sin romperla

Escalar es multiplicar, y multiplicar en gramos es trivial: una receta de 250 g de harina que quieres llevar a 1 kg se multiplica por cuatro. Lo que no escala linealmente es todo lo demás: el tiempo de horno, el tamaño del molde y la superficie de evaporación. Una masa cuatro veces mayor en el mismo molde no se cuece cuatro veces más lento, se cuece mal. Escala los pesos con la aritmética y ajusta los tiempos con criterio.

Otros sitios donde el salto de gramos a kilos importa

Envíos y franjas de peso

Las mensajerías no cobran por gramo: cobran por franjas. Un paquete de 980 g y otro de 1.000 g suelen pagar lo mismo, porque ambos caen en la franja que termina en 1 kg, mientras que 1.010 g salta a la siguiente y puede costar bastante más. De ahí que en logística la conversión a kilos no sea un ejercicio de aritmética sino de decisión: merece la pena pesar el paquete antes de cerrarlo y, si te quedas a pocos gramos del tope, valorar si sobra material de relleno.

Hay una segunda variable que sorprende a quien envía por primera vez: el peso volumétrico. Los transportistas calculan un peso equivalente a partir de las dimensiones de la caja y facturan el mayor entre ese valor y el peso real. Una caja grande y ligera puede facturarse como si pesara varios kilos. Las fórmulas y los divisores varían entre operadores, así que consulta las condiciones del tuyo en lugar de dar por buena una cifra general.

Joyería: el quilate métrico

En gemología se pesa en quilates métricos, una unidad no perteneciente al Sistema Internacional pero aceptada para su uso junto a él. El quilate métrico equivale exactamente a 0,2 gramos, es decir, 200 miligramos, valor fijado a principios del siglo XX para poner orden en las múltiples definiciones locales que convivían antes. De ahí salen dos equivalencias cómodas: cinco quilates son un gramo justo y cinco mil quilates son un kilo.

Cuidado con el homónimo. El quilate que aparece en las joyas de oro (18 quilates, 24 quilates) no mide masa: mide pureza, como proporción de oro sobre veinticuatro partes. Un anillo de 18 quilates contiene dieciocho partes de oro por cada veinticuatro de aleación, y eso no dice nada sobre cuántos gramos pesa.

Dosificación de productos

Detergentes, fertilizantes, productos de limpieza y aditivos vienen con dosis expresadas en gramos o en mililitros por unidad de carga. Aquí la conversión es la parte fácil; la parte importante es que la dosis correcta es la que indica el fabricante en el envase para ese producto concreto, y no una cifra general sacada de una página web. Este sitio no da pautas de dosificación de ningún producto: sigue la etiqueta y, si el producto es químico o de uso profesional, la ficha de datos de seguridad.

Pesaje de mascotas y de personas

El peso de un animal o de una persona suele registrarse en kilos con uno o dos decimales, y las variaciones pequeñas se anotan en gramos. La técnica de pesada tiene truco cuando el sujeto no colabora: con animales pequeños funciona pesarte tú, volver a pesarte con el animal en brazos y restar, aunque el resultado hereda el error de dos medidas en lugar de una y una báscula de baño tiene resolución gruesa para eso.

La interpretación de esas cifras corresponde a un profesional. Si te preocupa la evolución del peso de tu mascota, consulta a un veterinario; si se trata de un bebé, de un niño o de tu propia salud, consulta a un profesional sanitario. Aquí no vas a encontrar umbrales, curvas de referencia ni pautas: la conversión de unidades es un problema de aritmética y la valoración clínica no lo es.

Ejemplos resueltos de gramos a kilos

Seis casos cotidianos con la operación escrita entera, para que puedas seguir el razonamiento y no solo el resultado:

  • Una bolsa de 750 g de lentejas. 750 ÷ 1.000 = 0,75 kg. Tres cuartos de kilo.
  • Cuatro paquetes de 250 g de mantequilla. 4 × 250 = 1.000 g; 1.000 ÷ 1.000 = 1 kg exacto.
  • Una carta de 18 g. 18 ÷ 1.000 = 0,018 kg. Aquí el kilo es una unidad incómoda: quédate en gramos.
  • Una compra de 2.340 g de fruta a granel. 2.340 ÷ 1.000 = 2,34 kg. Si el precio es de 2,60 € el kilo, el importe sale de multiplicar 2,34 × 2,60.
  • Una receta con 1.250 g de harina. 1.250 ÷ 1.000 = 1,25 kg. Con un paquete de 1 kg te faltan 250 g.
  • Un envío de 47 piezas de 65 g. 47 × 65 = 3.055 g; 3.055 ÷ 1.000 = 3,055 kg. Para la franja de mensajería, lo que cuenta es que has pasado de 3 kg.

Si tu conversión salta al sistema anglosajón, tienes los conversores de kilos a libras, onzas a gramos, gramos a onzas y stones a kilos; si trabajas con cargas grandes, el de toneladas a kilos. Y para la operación inversa a esta página, el de kilos a gramos.

Resumen rápido para no volver a dudar

Divide entre 1.000 o mueve la coma tres lugares a la izquierda. Escribe el resultado con coma decimal, con espacio entre número y símbolo y con el símbolo en minúsculas. Conserva las cifras significativas que te dé la báscula y ni una más. Comprueba que el instrumento tiene resolución suficiente para lo que estás pesando antes de fiarte del número. Y recuerda que el factor mil solo vale entre gramos y kilos: entre gramos y miligramos también es mil, pero en el otro sentido, y entre kilos y toneladas vuelve a ser mil otra vez. La escala es siempre decimal; lo único que cambia es hacia dónde se mueve la coma.

Preguntas frecuentes

¿Quieres recibir más herramientas online?

Cada semana, un email corto con lo nuevo. Sin spam. Cancela cuando quieras.

Cumplimos RGPD. Tu email no se comparte con nadie.