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Peso y masa GRATIS

Conversor de onzas a kilos

Onzas a kilos

Convierte onzas (oz) a kilos (kg) en tiempo real. Calculadora online 100 % gratuita, sin registro, con la fórmula exacta y la tabla de valores comunes.

Cálculo con precisión de hasta 8 decimales. El campo de resultado es un campo numérico del navegador y escribe el separador decimal con punto: al pegarlo en una hoja de cálculo española, cámbialo por coma.

Fórmula de conversión

kilos = onzas × 0,028349523125

1 onza avoirdupois = 0,028349523125 kilos exactos = 28,349523125 gramos

Tabla de conversión rápida

onzas (oz)kilos (kg)
1 oz0,02835 kg
2 oz0,056699 kg
5 oz0,141748 kg
10 oz0,283495 kg
20 oz0,56699 kg
50 oz1,417476 kg
100 oz2,834952 kg
500 oz14,174762 kg
1000 oz28,349523 kg

Respuesta directa: una onza avoirdupois equivale a 0,028349523125 kilos exactos, así que kg = oz × 0,028349523125. Ese número no viene de una medición sino de una definición encadenada: el acuerdo internacional de la yarda y la libra de 1959 fijó la libra en 0,45359237 kg exactos, y la onza es una dieciseisava parte de libra. Para una cifra suelta da igual cuántos decimales arrastres. Para una lista de doscientas líneas, el orden de las operaciones decide el total: suma en onzas y convierte una sola vez al final, porque convertir línea a línea y redondear en cada paso desplaza el resultado decenas de gramos.

De dónde sale el 0,028349523125 y por qué es exacto

Casi todas las conversiones entre sistemas de medida son aproximaciones: alguien midió algo con la mejor instrumentación de su época y el resto del mundo copió el número. La onza y el kilo son una excepción afortunada. Desde el 1 de julio de 1959, los países de habla inglesa que aún usaban la libra —Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica— acordaron definirla a partir del kilogramo, no al lado del kilogramo. La libra internacional quedó fijada en 0,45359237 kg, un valor exacto por convenio, sin incertidumbre asociada.

A partir de ahí todo es aritmética limpia. La onza avoirdupois es 1/16 de libra, de modo que 0,45359237 ÷ 16 = 0,028349523125 kg. Los doce decimales no son ruido numérico: son el resultado exacto de dividir entre 16, que en binario y en decimal termina siempre. Por eso el conversor de arriba puede mostrar ocho decimales sin mentir y por eso cualquier tabla que dé más dígitos sigue siendo correcta mientras respete esa cadena.

El otro extremo de la cadena sí cambió hace poco, aunque sin afectar a la conversión. En 2019 entró en vigor la redefinición del kilogramo a partir de la constante de Planck, que sustituyó al cilindro de platino e iridio guardado en Sèvres. El valor del kilogramo se mantuvo en continuidad, así que el factor de la onza no se movió ni un dígito; lo que cambió fue cómo se materializa la unidad en un laboratorio. Puedes consultar la definición vigente en el folleto del SI del BIPM.

Qué significa «exacto» aquí y qué no

El factor es exacto; tu medición no. Si un albarán dice 3,5 oz, ese 3,5 tiene dos cifras significativas y describe un contenido nominal. Multiplicarlo por el factor devuelve 0,0992233309375 kg, trece cifras significativas de una cantidad que solo conoces con dos. Los dígitos extra son útiles mientras calculas, porque evitan que el redondeo se propague, pero no ascienden de categoría al dato original. La regla práctica: arrastra todos los decimales durante la aritmética y redondea únicamente en la cifra que vas a imprimir o comunicar, con la precisión que tenga sentido para el uso.

La exactitud del factor no mejora la calidad del dato de partida. Convertir con doce decimales un peso declarado con uno solo produce una cifra muy precisa y exactamente igual de incierta.

Las onzas que te vas a encontrar en un documento

Antes de multiplicar conviene saber qué onza tienes delante, porque hay tres en circulación y dos de ellas ni siquiera miden lo mismo. La confusión más cara es entre la avoirdupois y la troy: se llevan un 9,7 % y aparecen en contextos que a veces se rozan, como la joyería o la venta de lingotes pequeños. La onza líquida es directamente otra magnitud, volumen, y no se convierte a kilos sin conocer la densidad.

UnidadMagnitudEquivalencia exactaDónde aparece
Onza avoirdupois (oz)Masa28,349523125 gComercio general, alimentación, paquetería, piezas
Onza troy (oz t)Masa31,1034768 gOro, plata, platino, paladio
Onza líquida EE. UU. (fl oz)Volumen29,5735295625 mlBebidas y líquidos envasados en EE. UU.
Onza líquida imperial (fl oz)Volumen28,4130625 mlRecetas y envases británicos
Libra (lb)Masa16 oz = 0,45359237 kgPesos mixtos «lb + oz» en albaranes

Si lo que tienes delante es metal precioso, la conversión que necesitas es otra y la desarrollamos en convertir onzas a gramos, donde la onza troy tiene su propio apartado. Si el documento mezcla libras y stones para pesos corporales, el terreno es el de kilos a libras y stones a kilos. Y si tu problema es al revés, pasar del kilo a sus submúltiplos, lo tienes en gramos a kilos. Esta página se ocupa del caso incómodo: muchas onzas que hay que agregar en kilos.

La pista para identificar la onza correcta

Cuando el documento no lo dice, el contexto casi siempre lo resuelve. Un peso que acompaña a un número de lingote, a una ley en milésimas o a una cotización por onza es troy. Un peso que aparece en una lista de artículos, junto a dimensiones de caja o a un código de producto, es avoirdupois. Un valor que va con «fl» delante o detrás, o que describe un contenido de bebida, es volumen. Y un valor troy en un envío de mercancía general casi siempre es un error de plantilla: 16 onzas troy no hacen una libra, hacen 497,66 g, un número que no cuadra con ninguna caja.

El problema real: sumar antes o convertir antes

Aquí está el motivo de que dos personas con la misma lista y la misma fórmula obtengan totales distintos. Multiplicar y sumar son operaciones que conmutan sobre números reales, así que en teoría da igual el orden. Lo que no conmuta es el redondeo. En cuanto recortas decimales en mitad del proceso dejas de operar con números reales y empiezas a operar con aproximaciones, y esas aproximaciones se suman.

El caso de las 200 piezas de 3,5 oz, resuelto

Imagina un pedido de 200 unidades de un artículo cuyo peso unitario declarado es 3,5 oz. Hay dos formas de llegar al peso total en kilos.

Camino A, sumar primero:

  • 200 × 3,5 oz = 700 oz
  • 700 × 0,028349523125 = 19,8446661875 kg
  • Redondeado al gramo: 19,845 kg

Camino B, convertir primero y redondear cada línea a tres decimales de kilo:

  • 3,5 × 0,028349523125 = 0,0992233309375 kg
  • Redondeado a 3 decimales: 0,099 kg
  • 200 × 0,099 = 19,800 kg

La diferencia son 44,67 gramos sobre un envío de menos de veinte kilos. No parece mucho hasta que el total va en una declaración, en un cálculo de coste por kilo o en un umbral de peso que decide el precio del transporte. Y el error tiene una propiedad que lo hace peor de lo que parece: no es aleatorio. Como todas las piezas son iguales, el mismo sesgo de 0,2233 g por unidad se repite doscientas veces en la misma dirección. No hay compensación posible.

El efecto se agrava si el redondeo es más agresivo. Con dos decimales de kilo, cada pieza pasa a 0,10 kg y el total sube a 20,000 kg: 155,3 g por encima del valor correcto, un 0,78 % de desviación. Con cuatro decimales, 0,0992 kg por pieza dan 19,840 kg y la desviación baja a 4,67 g. Con cinco decimales, 0,09922 kg por pieza dan 19,844 kg y te quedas a 0,67 g.

MétodoPeso unitario usadoTotal de 200 unidadesDesviación
Sumar en oz y convertir al final—19,844666 kgReferencia
Convertir y redondear a 2 decimales0,10 kg20,000 kg+155,3 g
Convertir y redondear a 3 decimales0,099 kg19,800 kg−44,7 g
Convertir y redondear a 4 decimales0,0992 kg19,840 kg−4,7 g
Convertir y redondear a 5 decimales0,09922 kg19,844 kg−0,7 g
Convertir a gramos con 3 decimales99,223 g19.844,60 g−0,07 g

La cota de error, para no tener que probar

No hace falta simular cada caso. Si redondeas cada línea a n decimales de kilo, el error máximo por línea es medio dígito de la última posición, es decir 0,5 × 10−n kg. Con N líneas, el error máximo del total es N × 0,5 × 10−n kg. Es una cota del peor caso, y cuando los artículos son idénticos el peor caso es exactamente lo que ocurre.

Con 200 líneas: tres decimales dan un techo de 100 g, cuatro decimales 10 g, cinco decimales 1 g y seis decimales 0,1 g. Si lo que quieres es que el total no se desvíe más de un gramo, despeja: necesitas que N × 0,5 × 10−n sea menor que 0,001, lo que con 200 líneas exige cinco decimales de kilo y con 2.000 líneas, seis.

Hay un atajo que ahorra dígitos y disgustos: trabaja en gramos. Tres decimales de gramo equivalen a seis decimales de kilo y ocupan los mismos caracteres en pantalla. Convertir 3,5 oz a 99,223 g y multiplicar por 200 deja el total en 19.844,60 g, a siete centésimas de gramo del valor correcto. Cuando la lista es larga y los pesos unitarios pequeños, el gramo es la unidad de trabajo sensata y el kilo, la unidad de presentación.

Redondear es una operación de salida, no de cálculo. En cuanto la usas en mitad de una cadena, deja de ser una decisión de formato y pasa a ser un error que se multiplica por el número de filas.

Packing lists y listas de materiales: cómo montar la columna de kilos

El escenario típico en importación es una hoja con centenares de referencias donde el proveedor ha declarado el peso unitario en onzas y tú necesitas el total en kilos, más el peso por caja, más el peso por palé. La tentación es añadir una columna «kg» al lado de la de onzas y arrastrarla hacia abajo. Funciona, pero solo si esa columna no lleva redondeo.

La fórmula que conviene

En lugar de convertir cada línea, multiplica unidades por peso unitario dentro de la misma expresión y convierte el resultado una sola vez. En una hoja de cálculo en español, con la columna de unidades y la de peso en onzas ya nombradas:

=SUMAPRODUCTO(unidades; peso_oz) * 0,028349523125

Esa única celda devuelve los kilos del pedido completo con una sola conversión y un solo redondeo, el que aplique el formato de la celda. Si además necesitas el kilo por línea para imprimirlo, créalo como columna de presentación con =REDONDEAR(peso_oz*0.028349523125; 3) y no la uses como origen de ninguna suma. La columna que se imprime y la columna que se calcula pueden ser distintas; de hecho, deberían serlo.

La comprobación cruzada que detecta el fallo

Una hoja bien montada permite verificar el total por dos caminos que tienen que coincidir hasta el último decimal. Camino uno: suma la columna de onzas y multiplica el resultado por el factor. Camino dos: la fórmula de SUMAPRODUCTO de arriba. Si ambos dan lo mismo, no hay redondeos intermedios. Si difieren, alguna celda está bebiendo de un valor ya recortado y sabes dónde mirar: normalmente es una columna intermedia con dos decimales que alguien añadió para «verlo más claro».

Los pesos mixtos, la trampa que más caro sale

Los proveedores anglosajones escriben pesos como «3 lb 7 oz» o «12 lb 9 oz». La conversión correcta pasa por unificar en onzas antes de tocar el factor, porque la libra son exactamente 16 onzas y esa multiplicación no pierde nada:

  • 3 lb 7 oz → 3 × 16 + 7 = 55 oz → 55 × 0,028349523125 = 1,559223771875 kg ≈ 1,5592 kg
  • 12 lb 9 oz → 12 × 16 + 9 = 201 oz → 201 × 0,028349523125 = 5,698254148125 kg ≈ 5,6983 kg
  • 1 lb 0 oz → 16 oz → 0,45359237 kg exactos, la definición de la libra

El camino alternativo también es exacto si no redondeas: 3 lb 7 oz son 3,4375 lb, y 3,4375 × 0,45359237 = 1,559223771875 kg, el mismo resultado. Lo que rompe la exactitud es recortar la parte fraccionaria: si conviertes 7/16 en 0,44 lb en vez de 0,4375, el peso sube a 0,0057 kg por unidad, casi seis gramos que en doscientas piezas son 1,14 kg. La fracción de dieciseisavos termina siempre en decimal, así que no hay motivo para aproximarla.

Tara, peso neto y peso bruto cuando el envase viene en onzas

En cuanto el envase entra en la ecuación, aparecen tres pesos distintos y conviene no mezclarlos. El peso neto es el contenido. La tara es el envase, la caja, el separador y el palé. El peso bruto es la suma de ambos, y es el que viaja en la documentación de transporte. Cuando el proveedor declara el contenido en onzas y la tara también, el procedimiento es el mismo: agregar en onzas y convertir una vez.

Un ejemplo con números redondos. Un pedido de 24 cajas, cada una con 12,5 oz de producto y una tara declarada de 2,4 oz entre cartón y separador:

  • Neto: 24 × 12,5 = 300 oz → 8,5049 kg
  • Tara: 24 × 2,4 = 57,6 oz → 1,6329 kg
  • Bruto: 357,6 oz → 10,1378 kg

Observa que el bruto sale directamente de 357,6 oz y coincide con la suma de los dos parciales porque ninguno se ha redondeado antes de sumarse. Si hubieras convertido el neto y la tara por separado a dos decimales y luego los hubieras sumado, el bruto habría dado 10,13 kg, siete gramos por debajo. En un solo pedido es irrelevante; repetido en cada línea de un contenedor deja de serlo.

El peso declarado no es una medición

Hay una distinción que ahorra discusiones con el transportista. El peso que figura en la etiqueta es un contenido nominal, no el resultado de pesar ese envase concreto. La normativa europea de preenvasados, la del marcado «℮», admite errores por defecto dentro de márgenes tolerados precisamente porque llenar a peso exacto unidad por unidad no es viable. Sumar 500 etiquetas de 12 oz te da una estimación excelente de lo que hay en el palé, pero no una medición del palé.

La consecuencia práctica: usa la conversión de etiquetas para planificar, para reservar espacio, para calcular coste por kilo y para saber si te acercas a un umbral. Para declarar, pesa. Y cuando pesas, conviertes una sola cifra, la de la báscula, que además ya viene en kilos y no necesita conversión ninguna.

Formatos anglosajones de alimentación y de pienso

Los formatos de alimentación fabricados para el mercado estadounidense llegan en onzas y en tallas que a un ojo europeo no le dicen nada: 3 oz, 5,5 oz, 12,5 oz, 13 oz. Son cifras heredadas de latas y bolsas estandarizadas, no números elegidos al azar, y conviene tener su equivalencia interiorizada porque aparecen constantemente al comparar precios por kilo o al calcular raciones.

FormatoKilos exactosGramos (redondeado)Unidades por kilo
3 oz0,08504856937585,05 g11,76
5 oz0,141747615625141,75 g7,05
5,5 oz0,1559223771875155,92 g6,41
8 oz (½ lb)0,226796185226,80 g4,41
12 oz0,3401942775340,19 g2,94
12,5 oz0,3543690390625354,37 g2,82
13 oz0,368543800625368,54 g2,71
16 oz (1 lb)0,45359237453,59 g2,20
24 oz0,680388555680,39 g1,47
32 oz (2 lb)0,90718474907,18 g1,10
64 oz (4 lb)1,814369481.814,37 g0,55
100 oz2,83495231252.834,95 g0,35

El error de convertir toma a toma

El patrón se repite aquí con una vuelta de tuerca. Si una pauta de alimentación indica dos raciones diarias de 5,5 oz y quieres saber cuánto producto consumes al mes, la cuenta correcta es agregar primero: 5,5 × 2 × 30 = 330 oz, y 330 × 0,028349523125 = 9,3553 kg. Si en cambio conviertes la ración a «unos 156 gramos» y multiplicas, obtienes 9,360 kg. La diferencia de casi cinco gramos es trivial para una compra, pero deja de serlo cuando la misma cuenta decide cuántos formatos pides para no quedarte corto justo antes del siguiente pedido.

Donde de verdad importa es en el cálculo de coste por kilo para comparar formatos. Un envase de 12,5 oz y otro de 400 g no se comparan de cabeza; hay que llevar los dos a la misma unidad. 12,5 oz son 354,37 g, así que el formato anglosajón es un 11,4 % más pequeño de lo que sugiere su aspecto en el lineal. Ese porcentaje, aplicado al precio, cambia por completo cuál de los dos sale a cuenta.

Pesar lotes pequeños: la báscula también redondea

Cuando dejas de fiarte de las etiquetas y pesas tú, aparece una segunda fuente de error que no tiene nada que ver con la conversión. Toda báscula muestra el resultado en múltiplos de su división de escala: si el paso es de 1 g, la lectura de un objeto de 99,223 g será 99 g o 100 g, nunca el valor real. Cada lectura arrastra hasta medio gramo de redondeo.

La diferencia con el error de conversión es importante: el de la báscula sí es aleatorio, porque los pesos reales de las piezas no son idénticos y caen a un lado y a otro del escalón. Al sumar muchas lecturas, una parte se compensa. El techo teórico sigue siendo el número de pesadas por medio escalón —200 pesadas con paso de 1 g dan hasta 100 g— pero en la práctica la desviación acumulada suele quedar muy por debajo.

Pesar el lote entero cuando se pueda

De ahí una recomendación que va en contra del instinto: si tu báscula tiene alcance suficiente, pesa el lote completo de una vez en lugar de pesar pieza a pieza y sumar. Una sola lectura significa un solo redondeo. Pesar 200 piezas de golpe en una báscula con paso de 5 g te deja con 2,5 g de incertidumbre; pesarlas una a una en una de paso 1 g puede dejarte con más, y desde luego con doscientas oportunidades de teclear mal un número.

Si el lote no cabe, divídelo en el menor número de pesadas posible en lugar de en el mayor. Y usa la función de tara del equipo para descontar el recipiente en la propia lectura: así evitas restar dos números redondeados, que es otra forma de duplicar el error.

Cada vez que un número pasa de un soporte a otro —de la etiqueta a la hoja, de la hoja al albarán, del albarán a la declaración— es una oportunidad de redondearlo otra vez. Reducir el número de saltos vale más que añadir decimales.

Qué peso manda en la documentación de un envío

Cuando la mercancía cruza una frontera, el peso deja de ser un dato logístico y pasa a ser un dato declarado. Los documentos piden habitualmente peso neto y peso bruto en kilogramos, y el criterio que evita problemas es sencillo: una sola cifra de origen, un solo momento de conversión, y que todos los documentos beban de ahí. Cuando la factura dice 19,80 kg, el packing list 19,84 kg y la etiqueta del bulto 19,85 kg, el discrepante no es ninguno de los tres: es el procedimiento.

Sobre lo que cuesta mover ese peso, la página no te va a dar cifras. Las tarifas, las franjas de peso, los suplementos y los divisores que cada transportista usa para calcular el peso volumétrico —ese peso ficticio que se compara con el real y del que se factura el mayor— los fija cada operador en sus condiciones y cambian con frecuencia. Lo que sí conviene saber es el criterio: el peso facturable suele ser el mayor entre el peso real y el volumétrico, ese volumétrico depende de las dimensiones del bulto y de un divisor del propio transportista, y los saltos de franja pueden hacer que unos pocos gramos cambien el precio de tramo. Por eso una desviación de 155 g por redondeo no es solo una cuestión estética.

Lo mismo con la fiscalidad del comercio exterior: la clasificación arancelaria, la base imponible y las unidades suplementarias que se declaran dependen de la partida concreta y del régimen aplicable. Consulta a tu representante aduanero o al servicio de información arancelaria correspondiente antes de dar por buena una cifra, y usa el peso pesado, no el sumado de etiquetas.

Unidades legales: qué se puede escribir en un envase

En la Unión Europea, la unidad legal de masa para las transacciones económicas es el kilogramo, con sus múltiplos y submúltiplos. La Directiva 80/181/CEE establece ese marco y admite indicaciones suplementarias en otras unidades siempre que la indicación en unidad legal sea la predominante. En alimentación, el Reglamento (UE) 1169/2011 concreta en su artículo 23 que la cantidad neta se expresa en litros, centilitros, mililitros, kilogramos o gramos.

Traducido a lo que te interesa si importas: un envase diseñado para el mercado estadounidense con «12,5 oz» impreso no cumple por sí solo, y la solución habitual es una etiqueta complementaria con la cantidad neta en gramos. Ahí la conversión deja de ser un cálculo interno y se convierte en un dato que lee el consumidor, así que conviene redondear con criterio y de forma consistente en todo el lote. Comprueba siempre el texto vigente de la norma antes de cerrar un diseño de envase.

Errores frecuentes al convertir onzas a kilos en volumen

Usar el factor de la onza troy sin darse cuenta

Es el error más caro porque no produce un número absurdo, solo un número un 9,7 % más alto. Una lista de 700 oz convertida con 31,1034768 g da 21,77 kg en vez de 19,84 kg: casi dos kilos de más que parecen perfectamente plausibles. Señal de alarma: si el peso por unidad que te sale no cuadra con el volumen del bulto, revisa el factor antes que la báscula.

Confundir onzas de masa con onzas líquidas

Aparece cuando el mismo pedido mezcla producto sólido y líquido. Las onzas líquidas no se convierten a kilos sin densidad, y para un líquido que no sea agua la diferencia es sustancial. Con agua a densidad aproximada de 1 g/ml, una onza líquida estadounidense pesa unos 29,57 g; con un aceite vegetal, bastante menos; con un jarabe, bastante más. Si el dato original es volumen, la conversión que buscas empieza en onzas fluidas a litros.

Redondear el factor a 0,03

Para una estimación mental está bien, pero conviene saber cuánto miente: 0,03 frente a 0,0283495 infla el resultado un 5,8 %. En 700 oz son 21 kg en vez de 19,84 kg. Sirve para decidir si algo cabe en una caja, no para escribirlo en ningún sitio.

Encadenar conversiones con redondeo en cada salto

Pasar de onzas a libras, de libras a gramos y de gramos a kilos es matemáticamente idéntico a multiplicar una vez, pero solo si no recortas por el camino. Cada salto con redondeo añade su propio error. Cuando veas una hoja con cuatro columnas de unidades distintas, sospecha: casi siempre hay al menos una redondeada a dos decimales alimentando a la siguiente.

Mezclar separadores decimales

El documento del proveedor escribe 0.099 y tu hoja espera 0,099. Según la configuración regional, el valor puede acabar interpretado como texto, como 99 o como 0. Este fallo no produce una desviación de gramos: produce totales que están tres órdenes de magnitud fuera. Revisa siempre que la columna importada suma algo razonable antes de trabajar con ella.

Cómo comprobar el resultado en diez segundos

Toda conversión debería pasar un control mental antes de darla por buena. Con onzas y kilos hay tres comprobaciones que no requieren calculadora y detectan casi cualquier error grave.

  • Divide entre 35. Un kilo son 35,27 onzas, así que dividir las onzas entre 35 te deja a menos de un 1 % del valor real. 700 oz ÷ 35 = 20 kg, y el valor correcto es 19,84 kg. Si tu resultado no se parece, hay un error de método.
  • Usa el ancla de las 16 onzas. Una libra son 0,4536 kg, algo menos de medio kilo. Cualquier peso en onzas dividido entre 16 te da libras, y las libras a ojo son «mitades de kilo largas». 200 oz son 12,5 lb, o sea algo menos de 6 kg: el valor exacto es 5,67 kg.
  • Comprueba el orden de magnitud con los hitos. 35 oz ≈ 1 kg, 100 oz ≈ 2,83 kg, 1.000 oz ≈ 28,35 kg, 32.000 oz ≈ 907 kg. Si tu total cae lejos del hito que le corresponde, el problema no son los decimales.

Y una comprobación más para hojas de cálculo: el total en kilos dividido entre el total en onzas tiene que dar 0,0283495… siempre, en cualquier lista, sea cual sea su composición. Si ese cociente sale distinto, hay redondeos intermedios. Es la prueba más rápida que existe para auditar una columna ajena sin leerla entera.

Valores de referencia que conviene tener a mano

  • 1 oz = 0,028349523125 kg = 28,349523125 g
  • 1 kg = 35,27396194958 oz
  • 1 lb = 16 oz = 0,45359237 kg
  • 1 stone = 14 lb = 224 oz = 6,35029318 kg
  • 1 tonelada corta (short ton) = 2.000 lb = 32.000 oz = 907,18474 kg
  • 1 oz troy = 31,1034768 g (solo metales preciosos)

Si trabajas a menudo con estas equivalencias, el resto de la familia está resuelta en el botón «Convertir al revés» de esta misma página para el camino inverso (kilos a onzas), en libras a kilos para los pesos mixtos, y en toneladas a kilos cuando el volumen del envío sube de escala. Todos usan factores exactos y ninguno redondea antes de mostrar el resultado.

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