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Temperatura GRATIS

Conversor de Fahrenheit a Kelvin

Fahrenheit a kelvin

Convierte grados Fahrenheit (°F) a kelvin (K) en tiempo real. Calculadora online gratis con la fórmula oficial y tabla de valores comunes.

Fórmula oficial

Kelvin = (Fahrenheit − 32) × 5 / 9 + 273,15

Tabla de conversión de temperatura

FahrenheitKelvin
-40°F233.15K
-20°F244.26K
0°F255.37K
10°F260.93K
20°F266.48K
25°F269.26K
30°F272.04K
37°F275.93K
50°F283.15K
100°F310.93K

Fahrenheit a kelvin, en una frase

Para pasar de grados Fahrenheit a kelvin resta 32 al valor en °F, multiplica el resultado por 5/9 y súmale 273,15. En una línea: K = (°F − 32) × 5/9 + 273,15. Con esa cuenta, 0 °F son 255,37 K; 32 °F son exactamente 273,15 K, que es el punto de congelación del agua a presión atmosférica normal; y 212 °F son 373,15 K, el punto de ebullición en esas mismas condiciones. El campo de arriba ejecuta esa misma operación mientras escribes, sin botón ni recarga.

El orden de los tres pasos no es negociable. La resta de 32 corrige el desplazamiento del origen de la escala Fahrenheit; el factor 5/9 corrige el tamaño del escalón, porque un grado Fahrenheit es más pequeño que un kelvin; y la suma de 273,15 traslada el resultado desde el cero de la escala Celsius hasta el cero absoluto. Si alteras el orden, cada corrección se aplica sobre una magnitud equivocada y el número que sale no significa nada.

Convertir temperaturas no es cambiar de unidad como quien pasa de metros a centímetros. Es cambiar a la vez de tamaño de escalón y de punto de partida, y por eso hay una resta y una suma además de la multiplicación.

Qué hace exactamente el conversor de esta página

La herramienta de arriba es corta a propósito. Tiene dos campos: uno editable rotulado Fahrenheit (°F) y otro de solo lectura rotulado Kelvin (K). Escribes un número en el primero y el segundo se actualiza en el mismo instante, en tu navegador, sin enviar nada a ningún servidor. La operación que ejecuta es literalmente (valor − 32) × 5/9 + 273,15, la misma que verás deducida más abajo.

Conviene que sepas cómo presenta el resultado. Redondea a dos decimales y, si esos decimales son ceros, los recorta para que no te quede un 283.00 feo en pantalla: 50 °F se muestra como 283.15 y 500 °F como 533.15, mientras que un valor cuyo redondeo termine en cero aparece limpio. El separador decimal que verás es el punto, porque es la salida estándar del navegador para números; en el texto de este artículo usamos la coma, que es la forma correcta en castellano. Ambas cifras son la misma.

Admite decimales y valores negativos. Si escribes −459,67 obtendrás 0, el cero absoluto. Si borras el campo o dejas algo que no se interpreta como número, la herramienta lo toma como 0 y muestra 255.37 K, que es la conversión de 0 °F. No hay conversión inversa dentro de este mismo widget: para ir de kelvin a Fahrenheit tienes el conversor de kelvin a Fahrenheit. Tampoco guarda historial, ni exporta a fichero, ni convierte varios valores a la vez, ni pide registro. Es una calculadora de un solo cálculo, y hace ese cálculo bien.

Las tres escalas y qué mide cada una

Las tres escalas miden lo mismo —la agitación térmica de la materia— pero discrepan en dos decisiones humanas: dónde poner el cero y cómo de grande hacer cada escalón. Entender esas dos decisiones basta para no volver a equivocarte con las conversiones.

Celsius (°C)

Es la escala civil de casi todo el planeta. Su construcción histórica ancló el 0 en la congelación del agua y el 100 en su ebullición a presión atmosférica normal, y repartió cien divisiones iguales entre ambos puntos. Hoy la definición formal ya no depende del agua: el grado Celsius se define a partir del kelvin, con la relación °C = K − 273,15. El tamaño del escalón se conservó intacto en esa redefinición, así que los termómetros de casa siguieron siendo válidos.

Fahrenheit (°F)

Es la escala civil de Estados Unidos y de algunos territorios de su área de influencia. Pone la congelación del agua en 32 y la ebullición en 212, lo que deja 180 divisiones entre ambos puntos en lugar de 100. De ahí sale el famoso 180/100 = 9/5 = 1,8 que aparece en todas las conversiones: cada grado Fahrenheit es 5/9 de un grado Celsius, es decir, algo más pequeño.

Kelvin (K)

Es la unidad de temperatura termodinámica del Sistema Internacional y la que usa la ciencia. Su cero no es una convención cómoda: es el cero absoluto, el límite inferior de la temperatura. El escalón mide lo mismo que el grado Celsius, así que pasar de una a otra es sumar o restar 273,15 y nada más. Y por ser una unidad del SI en pie de igualdad con el metro o el segundo, se escribe sin símbolo de grado: 300 K, nunca 300 °K. Se lee «trescientos kelvin», no «trescientos grados kelvin». El símbolo va en mayúscula porque procede de un apellido, pero el nombre de la unidad se escribe en minúscula, igual que ocurre con el vatio o el newton.

El grado es una fracción de un intervalo elegido por convenio. El kelvin es una unidad absoluta que cuenta desde el fondo de la escala. Por eso uno lleva el pequeño círculo delante y el otro no.

El cero absoluto y por qué el kelvin es una escala absoluta

El cero absoluto es 0 K, o lo que es lo mismo, −273,15 °C y −459,67 °F. No es un frío muy intenso: es el punto por debajo del cual la temperatura termodinámica no puede bajar, porque describiría un estado con menos energía que el mínimo posible. En la descripción clásica se explica como la desaparición del movimiento térmico de las partículas; la descripción cuántica matiza que incluso en ese límite queda una energía residual de punto cero, pero ninguna de las dos permite bajar del 0 K.

Que la escala arranque ahí tiene una consecuencia práctica enorme: los kelvin se pueden multiplicar y dividir con sentido físico. Duplicar la temperatura absoluta de un gas sí significa algo, y por eso todas las leyes de la termodinámica y de los gases se escriben en kelvin. Con grados Celsius o Fahrenheit esa operación es un sinsentido: decir que 20 °C es «el doble de caliente» que 10 °C es falso, porque el cero de esas escalas está puesto donde alguien decidió ponerlo, no en el fondo de la escala. En kelvin, 293,15 K y 283,15 K revelan que la diferencia real es de apenas un 3,5 %.

La tercera ley de la termodinámica añade un matiz que suele sorprender: el cero absoluto no se puede alcanzar mediante un número finito de procesos. Los laboratorios de física de bajas temperaturas se acercan muchísimo, con técnicas de enfriamiento por láser y desmagnetización adiabática, pero siempre queda un resto. El 0 K funciona como una asíntota, no como un destino.

La definición moderna del kelvin: la constante de Boltzmann

Durante décadas el kelvin se definió como la fracción 1/273,16 de la temperatura termodinámica del punto triple del agua, ese estado en el que hielo, agua líquida y vapor coexisten en equilibrio. Era una definición razonable pero atada a una sustancia concreta: dependía de la composición isotópica del agua utilizada y de la pureza de la muestra, lo que obligaba a especificaciones muy finas para que dos laboratorios lejanos midieran lo mismo.

La revisión del Sistema Internacional que entró en vigor el 20 de mayo de 2019 cambió el enfoque. Ahora el kelvin se define fijando el valor numérico de la constante de Boltzmann en 1,380649 × 10⁻²³ julios por kelvin, exactamente. Como el julio y el kelvin quedan ligados por esa constante, la unidad de temperatura pasa a apoyarse en una constante de la naturaleza y no en las propiedades de una muestra de agua. Esa misma revisión hizo lo propio con el kilogramo, el amperio y el mol.

Para el uso cotidiano no cambió nada: la magnitud del kelvin se conservó, y el punto triple del agua siguió valiendo 273,16 K, solo que ahora con una pequeña incertidumbre experimental en lugar de ser un valor fijado por decreto. El 273,15 que sumas en la conversión tampoco se movió, porque la relación entre el kelvin y el grado Celsius está fijada por definición.

De dónde salen los números raros de Fahrenheit

La pregunta que todo el mundo se hace al ver que el agua congela a 32 es por qué alguien elegiría semejante cifra. La respuesta está en el método de calibración de Daniel Gabriel Fahrenheit, físico e instrumentista nacido en Gdansk en 1686 y muerto en 1736, que propuso su escala en la década de 1720 y fabricaba termómetros de mercurio de una precisión notable para su época.

Según el relato histórico habitual, sus puntos de referencia no fueron el hielo y el vapor, sino tres marcas más prácticas para un taller del siglo XVIII. El 0 lo fijó con una mezcla frigorífica de hielo, agua y cloruro de amonio, que produce de forma repetible la temperatura más baja que podía obtener con facilidad. Otra marca la dio la mezcla de hielo y agua, que cayó en el entorno de 32. Y una tercera marca la tomó de la temperatura del cuerpo humano, que en su calibración original quedó cerca de 96.

Esos valores aparentemente arbitrarios encajaban bien con los instrumentos de la época: la distancia entre el 32 y el 96 se podía dividir repetidamente por la mitad, lo que facilitaba grabar la escala en el vidrio. Más tarde la escala se redefinió a partir de los puntos de congelación y ebullición del agua, 32 y 212, y la temperatura corporal dejó de caer en un número redondo: de ahí el 98,6 °F que hoy se cita tanto, que no es más que la conversión redondeada de 37 °C exactos.

Lo utilizamos aquí solo como ejemplo aritmético: 98,6 °F son 310,15 K. Nada de lo que leas en esta página sirve para interpretar una temperatura corporal; para eso está tu médico o tu farmacéutico.

Deducción paso a paso de la fórmula

La conversión no hay que memorizarla: sale sola si partes de dos hechos comprobables. Primero, el agua a presión normal congela a 0 °C y a 32 °F, y hierve a 100 °C y a 212 °F. Segundo, el kelvin y el grado Celsius comparten tamaño de escalón, y el 0 °C está en 273,15 K.

Paso 1: el tamaño del escalón

Entre congelación y ebullición hay 100 divisiones Celsius y 212 − 32 = 180 divisiones Fahrenheit. El mismo intervalo físico repartido en más trozos significa trozos más pequeños. La razón es 100/180 = 5/9 ≈ 0,5556. Un grado Fahrenheit vale, por tanto, 5/9 de grado Celsius; y a la inversa, un grado Celsius vale 9/5 = 1,8 grados Fahrenheit.

Paso 2: el desplazamiento del origen

Los dos ceros no coinciden. El 0 °C se corresponde con 32 °F, así que antes de reescalar hay que descontar esos 32 grados de desfase. De ahí la resta inicial: (°F − 32) te dice cuántas divisiones Fahrenheit estás por encima —o por debajo, si sale negativo— del punto de congelación del agua.

Paso 3: de Fahrenheit a Celsius

Juntando los dos pasos anteriores: °C = (°F − 32) × 5/9. Primero cuentas divisiones desde la congelación, luego las conviertes al tamaño de escalón Celsius.

Paso 4: de Celsius a kelvin

Como el escalón es el mismo, solo hay que trasladar el origen desde la congelación del agua hasta el cero absoluto: K = °C + 273,15. Sustituyendo el resultado del paso anterior queda la fórmula completa: K = (°F − 32) × 5/9 + 273,15.

Paso 5: la fórmula inversa

Para ir de kelvin a Fahrenheit se despeja deshaciendo cada operación en orden inverso: primero restas 273,15, luego multiplicas por 9/5 y por último sumas 32. Queda °F = (K − 273,15) × 9/5 + 32. Un atajo algebraico equivalente y cómodo para cálculo mental es °F = K × 1,8 − 459,67, que se obtiene desarrollando la expresión anterior.

Forma compacta

Si prefieres una sola multiplicación, la fórmula directa también se puede escribir como K = (°F + 459,67) × 5/9. Es matemáticamente idéntica a la anterior: 32 × 5/9 = 17,78 y 273,15 − 17,78 = 255,37, que es exactamente 459,67 × 5/9. Esta versión pone de manifiesto algo elegante: 459,67 es la distancia en grados Fahrenheit entre el cero de esa escala y el cero absoluto.

Ejemplos resueltos

68 °F, una habitación templada

68 − 32 = 36. Multiplicado por 5/9 da 20, así que son 20 °C. Sumando 273,15 obtienes 293,15 K. Este caso sale redondo porque 36 es múltiplo de 9.

32 °F, congelación del agua

32 − 32 = 0. Cero por cualquier cosa sigue siendo cero, así que quedan 0 °C y 273,15 K exactos. Es uno de los pocos valores en los que el resultado no arrastra decimales periódicos.

212 °F, ebullición del agua

212 − 32 = 180. Por 5/9 da 100, es decir, 100 °C. Sumando 273,15 salen 373,15 K. Igual que el anterior, sin decimales sobrantes.

0 °F, el valor que trae el conversor por defecto

0 − 32 = −32. Por 5/9 da −17,777…, que redondeado son −17,78 °C. Sumando 273,15 quedan 255,37 K. Aquí aparece el decimal periódico del que hablaremos en los errores frecuentes: si truncas demasiado pronto, arrastras el error hasta el resultado.

−40 °F, el punto de encuentro

−40 − 32 = −72. Por 5/9 da −40, así que −40 °F son −40 °C. Sumando 273,15 quedan 233,15 K. Es el único valor en el que las escalas Celsius y Fahrenheit dan el mismo número, y sirve de comprobación rápida: si tu fórmula no devuelve −40 al convertir −40, la has escrito mal.

−459,67 °F, el cero absoluto

−459,67 − 32 = −491,67. Por 5/9 da −273,15, es decir, −273,15 °C. Sumando 273,15 el resultado es 0 K clavado. Ningún valor en Fahrenheit por debajo de −459,67 tiene sentido físico, aunque la calculadora, que es aritmética y no física, te devolvería un número negativo si se lo pides.

350 °F, una temperatura de horno estadounidense

350 − 32 = 318. Por 5/9 da 176,67, o sea unos 176,7 °C. Sumando 273,15 quedan 449,82 K. Un ejemplo útil cuando sigues una receta escrita en Fahrenheit: te interesa el valor en Celsius para ajustar el horno, y el valor en kelvin aparece si el cálculo forma parte de un ejercicio de termodinámica.

Tabla amplia: Fahrenheit, Celsius y kelvin en paralelo

Valores calculados con la fórmula exacta y redondeados a dos decimales. La columna de notas señala los puntos fijos verificables de cada escala.

Fahrenheit (°F)Celsius (°C)Kelvin (K)Nota
−459,67−273,150,00Cero absoluto
−400−240,0033,15—
−300−184,4488,71—
−200−128,89144,26—
−100−73,33199,82—
−40−40,00233,15°F y °C coinciden
−20−28,89244,26—
0−17,78255,37Cero de la escala Fahrenheit
10−12,22260,93—
20−6,67266,48—
320,00273,15Congelación del agua
404,44277,59—
5010,00283,15—
6015,56288,71—
6820,00293,15Temperatura de referencia habitual en laboratorio
7021,11294,26—
8026,67299,82—
9032,22305,37—
98,637,00310,15Equivale a 37 °C exactos
10037,78310,93—
11043,33316,48—
12048,89322,04—
15065,56338,71—
20093,33366,48—
212100,00373,15Ebullición del agua
250121,11394,26—
300148,89422,04—
350176,67449,82Horno medio en recetas de EE. UU.
400204,44477,59—
500260,00533,15—
1000537,78810,93—

Rankine: el kelvin de quienes piensan en Fahrenheit

Hay una cuarta escala que aparece en ingeniería térmica estadounidense y que resuelve muchas dudas de golpe: el rankine (°R). Es a Fahrenheit lo que el kelvin es a Celsius: una escala absoluta cuyo cero está en el cero absoluto, pero cuyo escalón conserva el tamaño del grado Fahrenheit.

Las relaciones son sencillas: °R = °F + 459,67, K = °R × 5/9 y °R = K × 9/5. La congelación del agua está en 491,67 °R y la ebullición en 671,67 °R, y la diferencia entre ambos es justo 180, como en Fahrenheit. Mirar la escala Rankine explica de paso por qué la forma compacta de la conversión que vimos antes, K = (°F + 459,67) × 5/9, funciona: lo que hace en realidad es pasar primero de Fahrenheit a rankine y después cambiar de tamaño de escalón.

Punto fijoKelvin (K)Celsius (°C)Fahrenheit (°F)Rankine (°R)
Cero absoluto0−273,15−459,670
Congelación del agua273,15032491,67
Punto triple del agua273,160,0132,018491,688
Ebullición del agua373,15100212671,67
Coincidencia °C = °F233,15−40−40419,67

Los valores de congelación y ebullición corresponden a la presión atmosférica normal. A otras presiones esos puntos se desplazan, motivo por el cual la metrología moderna prefiere apoyarse en el punto triple y en constantes físicas antes que en el agua hirviendo.

Dónde se usa cada escala

Fahrenheit: la vida diaria en Estados Unidos

Los partes meteorológicos, los termostatos domésticos, los hornos y las etiquetas de producto del mercado estadounidense siguen en Fahrenheit. Si lees un parte que anuncia 95 °F, estás ante 35 °C y 308,15 K. La escala se defiende con un argumento razonable para uso civil: entre 0 y 100 °F cabe casi todo el rango de temperaturas que experimenta una persona a lo largo del año, y cada grado es lo bastante pequeño para describir cambios perceptibles sin decimales.

Kelvin: ciencia, termodinámica e ingeniería

Cualquier ecuación que multiplique, divida o eleve una temperatura exige kelvin. La ley de los gases ideales, la ley de Stefan-Boltzmann de la radiación, la distribución de velocidades de las moléculas de un gas o el rendimiento máximo de un ciclo térmico dan resultados absurdos si les metes grados Celsius. La astrofísica también trabaja en kelvin para describir la temperatura superficial de las estrellas, y la criogenia para todo lo que ocurre por debajo de unos 120 K.

Kelvin en fotografía e iluminación: la temperatura de color

Cuando compras una bombilla y ves «2700 K» o «6500 K» en la caja, ese número no indica cuánto calienta: es la temperatura de color correlacionada. Describe el tono de la luz comparándolo con el que emitiría un radiador ideal, un cuerpo negro, calentado a esa temperatura. Los valores bajos dan luz cálida y amarillenta, del orden de 2700 K en una lámpara de tono hogareño; los intermedios, alrededor de 4000 K, dan una luz neutra habitual en oficinas; y los altos, entre 5000 y 6500 K, dan luz fría y azulada parecida a la del día.

En fotografía y vídeo, el mismo número aparece en el balance de blancos: le dices a la cámara a qué temperatura de color está la luz de la escena para que interprete el blanco como blanco. Este es el contexto en el que más gente del sur de Europa se topa con la unidad kelvin fuera de un examen de física, y explica bastantes búsquedas de conversión entre escalas.

Celsius: el estándar civil del resto del mundo

España y la práctica totalidad de Europa, América Latina, Asia y África usan Celsius para el tiempo, la cocina y la industria. En la mayoría de los casos, cuando alguien busca convertir Fahrenheit a kelvin lo que realmente necesita es un paso intermedio por Celsius, y por eso esta página te muestra las tres columnas en paralelo.

Intervalo frente a punto: la distinción que cambia la fórmula

Aquí se concentra la confusión más común y la que más respuestas equivocadas produce en los exámenes. Hay que distinguir entre una temperatura y una diferencia de temperaturas.

Si hablas de un punto de temperatura, aplicas la fórmula completa, con resta y suma incluidas: 20 °C son 293,15 K, y no coinciden en número. Pero si hablas de un intervalo —«la temperatura subió 20 grados»— solo importa el tamaño del escalón, porque los desplazamientos de origen se cancelan al restar dos valores. Un aumento de 20 °C es un aumento de 20 K exactos, y también un aumento de 36 °F.

La regla práctica: para intervalos, 1 K = 1 °C = 1,8 °F; para puntos, cada escala da un número distinto. Por eso en física se escribe una capacidad calorífica en J/(kg·K) y el valor numérico es el mismo que si se escribiera en J/(kg·°C), mientras que una temperatura de referencia siempre hay que convertirla con la fórmula completa. Cuando en un enunciado leas «por cada grado de aumento», estás en el caso de intervalo; cuando leas «a una temperatura de», estás en el caso de punto.

Subir un kelvin y subir un grado Celsius es exactamente el mismo cambio térmico. Estar a un kelvin y estar a un grado Celsius son dos mundos separados por 272 grados.

Errores frecuentes al convertir

Sumar 273 en lugar de 273,15

Es el atajo mental de toda la vida y funciona para hacerse una idea, pero introduce un error sistemático de 0,15 K en todos los resultados. Nunca se compensa, porque no es un redondeo aleatorio sino un sesgo fijo. En una calibración, en un informe de laboratorio o en un problema corregido con dos decimales, ese 0,15 basta para que la respuesta se dé por mala.

Aplicar el factor 5/9 sin restar 32 antes

El fallo más frecuente con diferencia. Si calculas 68 × 5/9 + 273,15 obtienes 310,93 en lugar de 293,15: casi 18 K de más. El factor de escala solo se puede aplicar a la distancia respecto al punto de congelación, nunca al valor bruto en Fahrenheit. Lo mismo vale al revés: no multipliques un valor en kelvin por 9/5 sin haber restado antes 273,15.

Escribir °K

Aparece continuamente en fichas de producto, presentaciones y artículos. Desde 1967 la notación correcta es K a secas. No es una pedantería tipográfica: el símbolo de grado indica precisamente que la escala está graduada sobre un origen convencional, que es lo que el kelvin no tiene.

Redondear demasiado pronto

Muchas conversiones dan decimales periódicos, porque 5/9 no es un número exacto en base diez. Si conviertes 0 °F a −17,8 °C y luego sumas 273,15, obtienes 255,35 en lugar de 255,37. Arrastra todos los decimales que puedas y redondea solo en el último paso. Este conversor hace el cálculo completo en precisión de coma flotante y redondea únicamente al mostrar el resultado.

Confundir punto e intervalo

Convertir con la fórmula completa una diferencia de temperaturas da resultados desproporcionados. Si un enunciado dice que algo se calentó 50 °F y lo pasas por la fórmula, obtienes 283,15 K, que es una temperatura, no un incremento. El incremento correcto es 50 × 5/9 = 27,78 K.

Usar la coma decimal en una hoja de cálculo configurada en inglés

Un clásico silencioso: escribes 273,15 en una hoja con configuración regional inglesa y el programa lo interpreta como texto o como una lista de argumentos. Comprueba el separador decimal y el separador de argumentos de tu hoja antes de dar por buena una columna de conversiones.

Convertir Fahrenheit a kelvin en Excel, Google Sheets y código

Si tienes que convertir una columna entera, no hace falta escribir la fórmula a mano. Excel y Google Sheets incluyen una función dedicada a unidades físicas.

Excel en español

La función se llama CONVERTIR y admite los códigos de unidad entre comillas. Con el valor en Fahrenheit en la celda A2: =CONVERTIR(A2;"F";"K"). Si tu instalación usa la coma como separador de argumentos, sustituye los puntos y coma. La función también acepta «C» para Celsius y «Rank» para Rankine, lo que te permite montar las cuatro columnas de una vez.

Excel en inglés y Google Sheets

El nombre es CONVERT y los argumentos van separados por comas: =CONVERT(A2,"F","K"). Google Sheets usa siempre esta forma, con independencia del idioma de la interfaz.

La fórmula escrita a mano

Si prefieres no depender de la función, =(A2-32)*5/9+273,15 hace lo mismo y deja la operación a la vista, lo cual ayuda cuando alguien tiene que revisar la hoja. En una hoja configurada en inglés escribe 273.15 con punto.

En código

No hace falta biblioteca alguna. En Python basta con k = (f - 32) * 5/9 + 273.15; en JavaScript, const k = (f - 32) * 5/9 + 273.15;, que es exactamente lo que ejecuta el conversor de esta página. Cuidado en lenguajes con división entera: en ellos 5/9 vale 0, así que hay que escribir 5.0/9.0 o multiplicar por 0.5555555555555556.

Glosario rápido

  • Temperatura termodinámica: la magnitud que mide el kelvin, definida sin referencia a ninguna sustancia concreta y con origen en el cero absoluto.
  • Cero absoluto: 0 K, es decir −273,15 °C y −459,67 °F. Límite inferior de la temperatura, inalcanzable en la práctica.
  • Punto triple del agua: estado de presión y temperatura en el que hielo, agua líquida y vapor coexisten en equilibrio. Vale 273,16 K, una centésima por encima del punto de congelación a presión normal.
  • Constante de Boltzmann: constante que relaciona la energía con la temperatura. Su valor está fijado en 1,380649 × 10⁻²³ J/K y es la base de la definición actual del kelvin.
  • Escala absoluta: escala cuyo cero coincide con el cero absoluto, de modo que las razones entre valores tienen sentido físico. El kelvin y el rankine lo son; el Celsius y el Fahrenheit, no.
  • Rankine (°R): escala absoluta con el tamaño de escalón del Fahrenheit. °R = °F + 459,67.
  • Temperatura de color correlacionada: número en kelvin que describe el tono de una fuente de luz por comparación con un cuerpo negro. Nada que ver con el calor que desprende la lámpara.
  • Intervalo de temperatura: diferencia entre dos temperaturas. Se convierte solo con el factor de escala, sin restas ni sumas de origen.
  • Presión atmosférica normal: 101 325 pascales. Los puntos de congelación y ebullición del agua que se citan en las tablas se refieren a esta presión.
  • SI: Sistema Internacional de Unidades. El kelvin es una de sus siete unidades básicas, junto al metro, el kilogramo, el segundo, el amperio, el mol y la candela.

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