Conversor de bytes a kilobytes

Convierte bytes (B) a kilobytes (KB) en tiempo real. Calculadora online 100% gratuita, sin registro, con formula exacta y tabla de valores comunes.
Calculo con precision de hasta 8 decimales.
Fórmula de conversión
kilobytes = bytes ÷ 1.024 · multiplicar por 0,0009765625 da el mismo resultado
1 byte = 0,0009765625 KB. La calculadora de arriba aplica el criterio binario: 1 KB = 1.024 bytes, que es lo que cuentan Windows, el explorador de archivos y casi todo el software de escritorio. Si lo que buscas es el criterio decimal del Sistema Internacional (1 kB = 1.000 bytes), divide entre 1.000. Más abajo tienes las dos escalas enfrentadas en la misma tabla.
Bytes a kilobytes, en dos líneas
Para pasar de bytes a kilobytes divide entre 1.024: un byte son 0,0009765625 KB y 1.024 bytes son exactamente 1 KB. Ese es el factor que aplica este conversor, sin redondeos intermedios. Existe un segundo criterio, el decimal del Sistema Internacional, que divide entre 1.000 y escribe la unidad con k minúscula (kB). Los dos son correctos en su contexto: el binario es el que ves dentro de tu ordenador, el decimal es el que imprime el fabricante en la caja del disco duro. La diferencia entre ambos es del 2,4 % a nivel de kilobyte y crece hasta casi el 10 % cuando llegas a los terabytes.
Tabla de conversión rápida: los dos criterios
La columna central es la que devuelve esta calculadora. La de la derecha es la que aplicarías si trabajas con el prefijo decimal del SI. Todos los valores son exactos, no están redondeados.
| bytes (B) | KB binario (÷ 1.024) | kB decimal (÷ 1.000) |
|---|---|---|
| 1 B | 0,0009765625 KB | 0,001 kB |
| 2 B | 0,001953125 KB | 0,002 kB |
| 5 B | 0,0048828125 KB | 0,005 kB |
| 10 B | 0,009765625 KB | 0,01 kB |
| 16 B | 0,015625 KB | 0,016 kB |
| 20 B | 0,01953125 KB | 0,02 kB |
| 50 B | 0,048828125 KB | 0,05 kB |
| 64 B | 0,0625 KB | 0,064 kB |
| 100 B | 0,09765625 KB | 0,1 kB |
| 128 B | 0,125 KB | 0,128 kB |
| 256 B | 0,25 KB | 0,256 kB |
| 500 B | 0,48828125 KB | 0,5 kB |
| 512 B | 0,5 KB | 0,512 kB |
| 1.000 B | 0,9765625 KB | 1 kB |
| 1.024 B | 1 KB | 1,024 kB |
| 2.048 B | 2 KB | 2,048 kB |
| 4.096 B | 4 KB | 4,096 kB |
| 5.000 B | 4,8828125 KB | 5 kB |
| 8.192 B | 8 KB | 8,192 kB |
| 10.000 B | 9,765625 KB | 10 kB |
| 10.240 B | 10 KB | 10,24 kB |
| 65.536 B | 64 KB | 65,536 kB |
| 100.000 B | 97,65625 KB | 100 kB |
| 1.048.576 B | 1.024 KB (1 MB) | 1.048,576 kB |
Qué es un byte y por qué son ocho bits
Un bit es la unidad mínima de información que maneja un ordenador: un interruptor con dos estados posibles, 0 o 1. Con un bit solo puedes distinguir entre dos cosas. Con dos bits, entre cuatro. Con ocho bits, entre 256 combinaciones distintas, de 00000000 a 11111111. Ese grupo de ocho es el byte, y 256 valores resultaron ser justo lo que hacía falta para representar un alfabeto latino completo con mayúsculas, minúsculas, cifras, signos de puntuación y un puñado de códigos de control.
La cifra ocho no es una ley de la naturaleza. Hubo máquinas con bytes de seis y de nueve bits, y los primeros diseños de IBM llegaron a usar agrupaciones variables. El byte de ocho bits se impuso con la arquitectura System/360 de IBM a mediados de los años sesenta y desde entonces ningún procesador de uso general se ha salido del guion. Ocho es cómodo porque es potencia de dos: permite dividir el byte en dos mitades de cuatro bits —cada una se llama nibble y se escribe con un solo dígito hexadecimal— y encaja de forma natural con buses de 16, 32 y 64 bits.
Para evitar ambigüedades, las normas de telecomunicaciones y buena parte de la documentación técnica francófona usan la palabra octeto (octet) en lugar de byte. Un octeto son ocho bits siempre, por definición, mientras que byte arrastraba la herencia de aquellas máquinas raras. Cuando leas una especificación de protocolo que habla de «los primeros cuatro octetos de la cabecera», está diciendo exactamente lo mismo que «los primeros cuatro bytes», pero sin dejar margen a la interpretación.
De ahí salen los símbolos que conviene no confundir. La B mayúscula es el byte. La b minúscula es el bit. Un kilobyte es KB; un kilobit es kb o kbit. La diferencia entre ambos es un factor de ocho, y es el origen de la mitad de los malentendidos que verás en este tema.
El byte no mide una cantidad física, mide capacidad de distinguir. Ocho bits no son «ocho cosas»: son 256 estados posibles. Por eso todo en informática se mueve en potencias de dos y por eso el 1.024 aparece donde esperarías un 1.000.
1.000 o 1.024: de dónde sale el conflicto
La memoria de un ordenador se direcciona en binario. Si tienes diez líneas de dirección puedes apuntar a 210 posiciones, que son 1.024. No 1.000: el hardware no sabe contar de mil en mil. Cuando los ingenieros empezaron a fabricar chips de 1.024 posiciones les pareció razonable llamarlos «de 1 K», porque 1.024 está a un 2,4 % de 1.000 y nadie iba a perder el sueño por eso. El apodo se quedó, se extendió a 1 M = 1.048.576 y a 1 G = 1.073.741.824, y durante veinte años funcionó sin problemas porque la informática era un gremio cerrado que sabía de qué hablaba.
El problema apareció cuando el almacenamiento salió al mercado de consumo. Un fabricante de discos duros no fabrica potencias de dos: fabrica platos con una capacidad que depende de la densidad de grabación y del número de sectores, y al llegar el momento de poner una cifra en la caja usa el sistema métrico de toda la vida, donde kilo es mil. Un disco de «1 TB» contiene 1.000.000.000.000 de bytes exactos. El sistema operativo, que sigue contando en potencias de dos, coge esa cifra y la divide entre 1.024 tres veces, con lo que muestra 931 GB. No falta nada, no hay bytes escondidos: hay dos reglas distintas midiendo la misma cosa.
Los dos bandos tienen argumentos. El prefijo kilo pertenece al Sistema Internacional desde 1795 y significa mil en todos los campos de la ciencia; apropiárselo para que signifique 1.024 solo en informática rompe una convención universal. Por el otro lado, la memoria RAM, las cachés, los tamaños de página y los bloques de disco son potencias de dos por necesidad física, y forzarlos a expresarse en múltiplos de mil produce cifras feas y cálculos incómodos. Ninguno de los dos criterios va a desaparecer.
La consecuencia práctica para ti es sencilla: antes de convertir, pregunta de dónde sale el número. Si el valor en bytes te lo ha dado un sistema operativo, un lenguaje de programación, una API o un gestor de archivos, casi siempre querrás dividir entre 1.024, que es lo que hace esta calculadora. Si el valor procede de una ficha comercial, de una factura de almacenamiento en la nube o de una hoja de especificaciones de red, lo más probable es que el contexto sea decimal y debas dividir entre 1.000.
Prefijos SI frente a prefijos binarios IEC: la norma que puso orden
En 1999 la Comisión Electrotécnica Internacional publicó la enmienda 2 de la norma IEC 60027-2, que creó una familia de prefijos nuevos exclusivos para potencias de dos. La idea era elegante: coger la primera sílaba del prefijo métrico y pegarle «bi», de binario. Así nacieron kibi (kilo binario), mebi, gibi, tebi, pebi, exbi, zebi y yobi. Sus símbolos son Ki, Mi, Gi, Ti, Pi, Ei, Zi e Yi, siempre con la i minúscula detrás. La norma se incorporó después a la familia IEC 80000-13, publicada en 2008, que es la referencia vigente.
Con esa nomenclatura desaparece la ambigüedad. Un kibibyte (KiB) son 1.024 bytes, sin discusión posible. Un kilobyte (kB) son 1.000 bytes, igual que un kilogramo son mil gramos. El disco del ejemplo anterior tiene 1 TB y 0,909 TiB, y las dos cifras describen el mismo aparato.
La adopción ha sido desigual. El mundo Linux la asumió pronto: las utilidades de GNU coreutils muestran KiB y MiB por defecto y reservan la opción --si para el criterio decimal. Buena parte de la documentación de redes, de bases de datos y de sistemas de ficheros ya escribe MiB cuando quiere decir 1.048.576 bytes. Windows, en cambio, sigue escribiendo KB, MB y GB mientras cuenta en potencias de dos, y macOS tomó el camino contrario a partir de Snow Leopard: escribe KB y MB y además cuenta en potencias de diez, de modo que el mismo disco muestra más gigabytes en un Mac que en un PC sin que haya cambiado un solo byte.
Hay un tercer actor. JEDEC, el organismo que normaliza la memoria de semiconductores, mantiene en su estándar de terminología que en el contexto de memoria KB significa 1.024 bytes y MB significa 1.048.576. Por eso un módulo de 8 GB de RAM son 8 GiB de verdad, mientras que una unidad SSD de 8 GB son 8.000.000.000 de bytes. Mismo símbolo, dos cifras.
| Prefijo SI (decimal) | Valor | Prefijo IEC (binario) | Valor | Exceso del binario |
|---|---|---|---|---|
| kilobyte (kB) | 1.000 B | kibibyte (KiB) | 1.024 B | +2,40 % |
| megabyte (MB) | 1.000.000 B | mebibyte (MiB) | 1.048.576 B | +4,86 % |
| gigabyte (GB) | 109 B | gibibyte (GiB) | 1.073.741.824 B | +7,37 % |
| terabyte (TB) | 1012 B | tebibyte (TiB) | 1.099.511.627.776 B | +9,95 % |
| petabyte (PB) | 1015 B | pebibyte (PiB) | 1.125.899.906.842.624 B | +12,59 % |
La jerarquía completa, del bit al terabyte
Esta escala te sirve para encadenar conversiones sin pasar por la calculadora. Cada peldaño binario multiplica por 1.024 y cada peldaño decimal multiplica por 1.000. Fíjate en que la separación entre las dos columnas se agranda a cada salto: a nivel de kilobyte es casi inapreciable, a nivel de terabyte ya son casi cien gigabytes de diferencia.
| Unidad | En bytes (binario) | En bytes (decimal) | En bits (binario) |
|---|---|---|---|
| 1 bit | 0,125 B | 0,125 B | 1 bit |
| 1 nibble (4 bits) | 0,5 B | 0,5 B | 4 bits |
| 1 byte | 1 B | 1 B | 8 bits |
| 1 KB / KiB | 1.024 B | 1.000 B | 8.192 bits |
| 1 MB / MiB | 1.048.576 B | 1.000.000 B | 8.388.608 bits |
| 1 GB / GiB | 1.073.741.824 B | 1.000.000.000 B | 8.589.934.592 bits |
| 1 TB / TiB | 1.099.511.627.776 B | 1012 B | 8.796.093.022.208 bits |
| 1 PB / PiB | 1.125.899.906.842.624 B | 1015 B | 9.007.199.254.740.992 bits |
Por qué tu disco «de 1 TB» muestra 931 GB
Es la pregunta que más gente trae hasta una página de conversión de unidades, así que conviene hacer la cuenta despacio. El fabricante ha metido en la caja 1.000.000.000.000 de bytes. Windows divide esa cifra entre 1.024 para pasar a KB, otra vez entre 1.024 para pasar a MB y una tercera vez para llegar a GB. El resultado es 931,32, y como Windows escribe «GB» donde técnicamente debería escribir «GiB», parece que han desaparecido 69 GB por el camino.
No han desaparecido. Los 931,32 GiB y el 1 TB decimal son la misma cantidad de bytes expresada con dos varas de medir. Si tu sistema operativo escribiera 931,32 GiB nadie se extrañaría, porque la unidad avisaría de qué criterio está usando.
Ahora bien, sí hay una segunda mordida que es real y conviene separarla de la anterior. Al formatear una unidad, el sistema de archivos se reserva espacio para sus propias estructuras: la tabla maestra de archivos en NTFS, los inodos y los bloques de superbloque en ext4, los mapas de asignación, el registro de transacciones. Eso es capacidad que existe pero que no puedes usar para tus datos. En una unidad de escritorio la reserva suele quedarse en un porcentaje pequeño, pero no es cero, y explica que el «espacio disponible» sea algo menor que la capacidad formateada. La diferencia grande, la del 7,37 %, es puramente de unidades; la pequeña es del sistema de archivos.
Con la memoria RAM pasa lo contrario y por eso nadie protesta: un módulo de 16 GB tiene 17.179.869.184 bytes, porque la electrónica de direccionamiento solo sabe fabricar potencias de dos. Ahí el fabricante usa el criterio binario y el sistema operativo también, así que las dos cifras coinciden.
Un disco no «pierde» capacidad al formatearlo. Pierde nombre: el mismo montón de bytes se llama 1 TB si cuentas de mil en mil y 931 GiB si cuentas de 1.024 en 1.024. Lo que sí se va de verdad son las estructuras del sistema de archivos, y eso es un porcentaje mucho menor.
Byte contra bit: Mbps no es MB/s
El segundo gran malentendido no tiene que ver con el 1.024 sino con el 8. Las velocidades de transmisión se expresan históricamente en bits por segundo, porque lo que viaja por el cable son pulsos, no caracteres. Los almacenamientos y las descargas se expresan en bytes. Entre una cosa y otra hay un factor de ocho, y es el motivo por el que una conexión anunciada con una cifra grande descarga archivos a una cifra ocho veces menor.
La regla es directa: divide los megabits por segundo entre 8 para obtener megabytes por segundo. Una línea de 100 Mbps tiene un techo teórico de 12,5 MB/s. Una de 600 Mbps llega a 75 MB/s. Una de 1 Gbps se queda en 125 MB/s. Y al revés: si quieres saber cuántos megabits por segundo necesitas para mover 20 MB/s, multiplica por ocho y te salen 160 Mbps.
Ese techo es teórico por dos razones. La primera es que las cifras de red se anuncian casi siempre en múltiplos de mil, no de 1.024, así que un mega de red es un millón de bits. La segunda es que una parte del ancho de banda se va en el propio protocolo: las cabeceras de Ethernet, IP y TCP, los acuses de recibo, las retransmisiones y el cifrado TLS ocupan sitio. La velocidad útil siempre queda por debajo de la nominal, y cuánto por debajo depende del tamaño de los paquetes y de la calidad del enlace. Si alguien te promete el 100 % del número anunciado, desconfía.
Aplicado a kilobytes: si un archivo pesa 512.000 bytes, son 500 KB en criterio binario y 4.096.000 bits. A 100 Mbps tardaría poco más de cuatro centésimas de segundo en condiciones ideales. La cuenta se hace igual con cualquier tamaño: pasa el archivo a bits multiplicando por ocho, divide entre los bits por segundo del enlace y obtienes los segundos.
Cuántos bytes ocupa una letra: ASCII, Latin-1 y UTF-8
Aquí es donde la conversión de bytes a kilobytes se vuelve útil de verdad, porque te permite estimar el peso de un texto antes de generarlo. Pero el resultado depende de cómo esté codificado.
ASCII
El ASCII original usa siete bits y define 128 caracteres: las letras inglesas en mayúscula y minúscula, los dígitos, la puntuación básica y 33 códigos de control heredados de los teletipos. Aunque solo necesite siete bits, se almacena en un byte completo por comodidad, dejando el octavo a cero. Regla práctica: en ASCII puro, un carácter es un byte. Un texto de 1.024 caracteres ocupa exactamente 1 KB.
Latin-1 e ISO 8859-15
Las codificaciones de un byte extendidas aprovechan ese octavo bit para meter otros 128 caracteres. ISO 8859-1, conocida como Latin-1, incluye las vocales acentuadas, la eñe, la diéresis, la cedilla y los signos de apertura de interrogación y exclamación que el castellano necesita. ISO 8859-15 es una revisión que sustituye algunos símbolos poco usados para meter el euro. En ambas, cualquier carácter sigue ocupando un byte, la ñ incluida.
UTF-8
UTF-8 es la codificación dominante en la web y la que usa esta página. Es de longitud variable: cada carácter ocupa entre uno y cuatro bytes según su posición en Unicode.
- 1 byte para los 128 caracteres ASCII. Las letras sin acento, los números y la puntuación inglesa.
- 2 bytes para el resto del alfabeto latino con signos diacríticos, el griego, el cirílico, el hebreo y el árabe. Aquí caen á, é, í, ó, ú, ü, ñ, Ñ, ¿ y ¡.
- 3 bytes para la mayoría de los ideogramas chinos, japoneses y coreanos, y también para el símbolo del euro (€).
- 4 bytes para los planos altos de Unicode: emoji, símbolos musicales, ideogramas raros. Y algunos emoji se componen de varios puntos de código unidos, con lo que una sola «carita» puede llegar a pesar más de diez bytes.
La consecuencia para el castellano es medible. Un texto español de 1.000 caracteres en el que haya 60 vocales acentuadas y eñes ocupa 1.060 bytes, no 1.000: un 6 % más. Si tu campo de base de datos está limitado a 255 bytes y no a 255 caracteres, ese 6 % es la diferencia entre que quepa el texto y que se trunque a mitad de palabra, a veces partiendo un carácter en dos y produciendo el famoso rombo negro con la interrogación.
Un detalle más: algunos editores de Windows añaden al principio del archivo una marca de orden de bytes, el BOM, que en UTF-8 son tres bytes invisibles. No molestan en un documento de texto, pero en un archivo CSV que va a leer un programa, o en un script PHP, esos tres bytes al principio pueden romperlo todo. Si un archivo que debería pesar 0 bytes pesa 3, ya sabes lo que tiene dentro.
Por qué un archivo de 12 bytes ocupa 4 KB en el disco
Abre las propiedades de un archivo diminuto en Windows y verás dos cifras: «Tamaño» y «Tamaño en disco». La primera son los bytes reales del contenido. La segunda es el espacio que el sistema de archivos ha reservado para guardarlo, y casi siempre es mayor.
La razón es el tamaño de bloque, también llamado unidad de asignación o clúster. El sistema de archivos no reparte el disco byte a byte, porque llevar la cuenta de cada byte individual exigiría unas tablas de índices enormes. Reparte trozos de tamaño fijo. En NTFS con volúmenes de capacidad habitual, y en ext4 en Linux, ese trozo son 4.096 bytes, es decir 4 KB. Un archivo de 12 bytes ocupa un bloque entero; un archivo de 4.097 bytes ocupa dos bloques, 8 KB, y desperdicia 4.095 bytes. A ese hueco se le llama fragmentación interna o slack space.
El tamaño de bloque se elige al formatear y es un compromiso. Bloques grandes reducen el número de operaciones necesarias para leer archivos grandes y aligeran las tablas de asignación, pero desperdician más espacio con archivos pequeños. Bloques pequeños aprovechan mejor el disco, pero engordan los índices. Los 4 KB por defecto son el punto de equilibrio que casi todo el mundo usa desde hace décadas, y no es casualidad que coincidan con el tamaño de página de memoria de los procesadores x86: eso permite mapear archivos a memoria sin desajustes.
NTFS tiene además una optimización que despista: los archivos muy pequeños, de unos pocos cientos de bytes, pueden guardarse dentro del propio registro de la tabla maestra de archivos en lugar de ocupar un bloque de datos. Se llaman archivos residentes. Por eso a veces verás que un archivo minúsculo declara 0 bytes de tamaño en disco: no es que no ocupe nada, es que vive dentro de una estructura que ya estaba reservada.
Esto explica un fenómeno cotidiano. Si copias una carpeta con 50.000 archivos de 500 bytes cada uno, el contenido real son 25 MB, pero en un disco con bloques de 4 KB va a ocupar 200 MB. La conversión de bytes a kilobytes te da el tamaño lógico; el espacio consumido depende del formato del volumen.
Base64: el sobrecoste del 33 % en adjuntos y datos incrustados
El correo electrónico y muchos formatos de texto no admiten bytes arbitrarios: solo caracteres imprimibles. Para meter una imagen o un PDF dentro de un mensaje hay que traducir los bytes binarios a un alfabeto seguro, y la codificación que se usa casi siempre es Base64.
El mecanismo es aritmético. Base64 coge los bits de entrada de seis en seis en vez de de ocho en ocho, y asigna a cada grupo de seis bits uno de sus 64 caracteres (las 26 letras mayúsculas, las 26 minúsculas, los diez dígitos y dos símbolos). Tres bytes de entrada son 24 bits, que se reparten en cuatro grupos de seis, o sea cuatro caracteres de salida. La proporción es 4 a 3: la salida pesa un 33,3 % más que la entrada. Cuando la entrada no es múltiplo de tres se completa con el carácter de relleno «=» hasta llegar a un múltiplo de cuatro.
En la práctica el sobrecoste es algo mayor, porque el formato MIME del correo corta las líneas cada 76 caracteres y cada corte añade un par de bytes de salto de línea. El resultado ronda el 37 %. Por eso una foto de 2 MB adjunta a un correo hace que el mensaje pese cerca de 2,7 MB, y por eso los límites de tamaño de los servidores de correo te frenan antes de lo que esperabas.
Lo mismo pasa con las imágenes incrustadas en HTML o CSS mediante URI de datos. Un icono de 3.000 bytes se convierte en unos 4.000 caracteres de texto, es decir pasa de 2,93 KB a 3,91 KB. A cambio te ahorras una petición HTTP, así que para iconos pequeños compensa; para una fotografía, casi nunca.
Dónde vas a necesitar esta conversión de verdad
Límites de subida en formularios
Los servidores expresan sus topes de subida en unidades mezcladas. Una configuración típica de PHP habla de upload_max_filesize y post_max_size con sufijos K, M y G que el intérprete lee como potencias de dos. Si pones 2M, estás autorizando 2.097.152 bytes, no dos millones. Cuando un usuario te dice que su archivo «de 2 MB» no sube, lo primero es mirar los bytes exactos: puede estar a 2.100.000, por encima del límite binario y por debajo del decimal.
Cuotas de almacenamiento y facturación en la nube
Los proveedores de almacenamiento en la nube facturan casi siempre en gigabytes decimales, y sus paneles de control muestran el consumo en la misma unidad. Tu servidor, que cuenta en binario, te dirá una cifra distinta para los mismos datos. La diferencia del 7,37 % a nivel de gigabyte no es un error de nadie, pero si estás comparando facturas con métricas propias conviene normalizar antes de sacar conclusiones.
Cabeceras HTTP y cookies
Los servidores web limitan el tamaño de las cabeceras de una petición, y el valor por defecto habitual ronda los 8 KB entre todas ellas. Apache lo controla con LimitRequestFieldSize y nginx con large_client_header_buffers. Cuando una aplicación acumula cookies de sesión, tokens de autenticación y cabeceras de seguimiento, ese presupuesto se agota antes de lo que parece y el servidor responde con un error 431 o 400. La especificación de cookies, por su parte, pide que los navegadores admitan al menos 4.096 bytes por cookie, que son exactamente 4 KB. Un token largo en formato JWT puede acercarse peligrosamente a ese techo él solo.
Logs y dimensionado
Para estimar cuánto van a crecer tus registros no hace falta adivinar nada: mide una línea real de tu propio log, pásala a bytes y multiplica. Si una línea ocupa 320 bytes y tu aplicación escribe 200 líneas por minuto, son 64.000 bytes por minuto, 62,5 KB por minuto, 3,66 MB por hora y unos 88 MB al día. Con esa cuenta decides la rotación y la retención con datos tuyos, no con reglas del pulgar.
Optimización web
Las herramientas de auditoría de rendimiento dan el peso de los recursos en KB y KiB de forma bastante arbitraria. Cuando comparas el tamaño de un CSS antes y después de minificar, o el de una imagen antes y después de convertirla a WebP, asegúrate de que las dos cifras salen del mismo criterio. Un 2,4 % de diferencia no cambia una decisión, pero sí ensucia una hoja de seguimiento.
Errores frecuentes al convertir bytes a kilobytes
- Confundir B con b. 100 KB y 100 kb se diferencian en un factor de ocho. Si una cifra de velocidad te sale ocho veces mayor o menor de lo esperado, casi siempre es esto.
- Mezclar criterios dentro del mismo cálculo. Dividir entre 1.024 para pasar a KB y luego entre 1.000 para pasar a MB produce un número que no significa nada. Elige un criterio y mantenlo hasta el final.
- Redondear antes de tiempo. Si conviertes 1 byte a KB, redondeas a 0,001 y luego multiplicas por un millón, el error acumulado es del 2,4 %. Redondea solo al presentar el resultado, nunca en los pasos intermedios. Esta calculadora trabaja con el factor completo.
- Dar por hecho que un carácter es un byte. Vale en ASCII y en Latin-1; no vale en UTF-8 en cuanto aparece una tilde. Cuenta bytes, no letras, siempre que el límite esté expresado en bytes.
- Confundir tamaño con espacio ocupado. El tamaño lógico y el tamaño en disco son cosas distintas por culpa del tamaño de bloque. Una carpeta llena de archivos minúsculos puede ocupar diez veces lo que suman sus contenidos.
- Escribir KB con K mayúscula pensando en decimal. En el Sistema Internacional el prefijo kilo es k minúscula. La K mayúscula no existe como prefijo SI y por eso la IEC pudo reutilizarla para el kibi.
- Olvidar el sobrecoste de Base64. Al calcular si un adjunto cabe en el límite del servidor, hay que contar el tamaño codificado, un tercio mayor que el archivo original.
- Comparar cifras de dos sistemas operativos distintos. El mismo disco da lecturas diferentes en Windows y en macOS porque cuentan con criterios opuestos. No es un fallo del hardware.
Convertir bytes a kilobytes en Excel y Google Sheets
Si trabajas con listados de tamaños de archivo, lo más robusto es una división simple. Con el valor en bytes en la celda A2:
- Kilobytes binarios (KiB):
=A2/1024 - Kilobytes decimales (kB):
=A2/1000 - Megabytes binarios:
=A2/1024^2, y gigabytes=A2/1024^3 - Con dos decimales y unidad:
=TEXTO(A2/1024;"0,00")&" KB"en Excel en español, o=TEXT(A2/1024;"0.00")&" KB"según la configuración regional de tu hoja.
Excel incluye también la función CONVERTIR (CONVERT en inglés), que admite la unidad «byte» con los prefijos binarios de la IEC. La forma =CONVERTIR(A2;"byte";"kibyte") devuelve el valor en kibibytes. Los nombres de unidad van siempre en inglés aunque la interfaz esté en castellano, y conviene probarla con un valor conocido —1.024 debe dar 1— antes de aplicarla a una columna entera. La división entre 1.024 nunca falla y no depende de la versión, así que para una hoja que vayan a abrir otras personas es la opción segura.
Un aviso sobre precisión: las hojas de cálculo trabajan con números en coma flotante de doble precisión y muestran unos quince dígitos significativos. Para tamaños de archivo corrientes eso sobra de largo, pero si manejas cifras de petabytes en bytes exactos vas a ver redondeos en los últimos dígitos. En ese caso guarda el valor como texto o trabaja directamente en la unidad grande.
Otra opción práctica es el formato personalizado de celda. Si aplicas un formato con dos comas al final, Excel divide la cifra mostrada entre un millón sin tocar el valor real, lo que sirve para leer columnas de bytes de un vistazo. Ojo: eso divide entre potencias de mil, no de 1.024, así que el resultado es decimal.
Glosario rápido
| Término | Qué significa |
|---|---|
| Bit (b) | Unidad mínima de información. Toma el valor 0 o 1. |
| Nibble | Medio byte, cuatro bits. Se representa con un dígito hexadecimal. |
| Byte (B) | Ocho bits. Permite 256 valores distintos, de 0 a 255. |
| Octeto | Sinónimo inequívoco de byte de ocho bits, habitual en normas de red. |
| Kilobyte (kB) | 1.000 bytes en el criterio decimal del Sistema Internacional. |
| Kibibyte (KiB) | 1.024 bytes. Prefijo binario definido por la IEC. Es lo que calcula esta página. |
| Prefijo SI | k, M, G, T… en potencias de mil. Vigente en todo el sistema métrico. |
| Prefijo IEC | Ki, Mi, Gi, Ti… en potencias de 1.024. Creados en 1999 para acabar con la ambigüedad. |
| Tamaño de bloque | Trozo mínimo que reparte el sistema de archivos. Suele ser de 4.096 bytes. |
| Slack space | Espacio desperdiciado en el último bloque de un archivo. |
| UTF-8 | Codificación de longitud variable: de uno a cuatro bytes por carácter. |
| BOM | Marca de orden de bytes. En UTF-8 son tres bytes invisibles al inicio del archivo. |
| Base64 | Codificación de binario a texto. Aumenta el tamaño en un tercio. |
| Mbps | Megabits por segundo. Divídelos entre ocho para obtener MB/s. |
Si solo te llevas una idea de esta página, que sea esta: anota siempre al lado de la cifra con qué criterio la has calculado. Un «931 GB» sin apellido no dice nada; un «931 GiB» se entiende en cualquier parte del mundo y no admite discusión.
Cómo usar este conversor
La herramienta de arriba hace una sola cosa y la hace bien: escribes una cantidad de bytes en el campo de la izquierda y te devuelve el equivalente en kilobytes binarios en el de la derecha, actualizándose a cada tecla. Multiplica por 0,0009765625, que es exactamente 1 dividido entre 1.024, y muestra hasta ocho decimales eliminando los ceros sobrantes del final para que el número se lea limpio. No redondea el cálculo, solo la presentación.
Acepta decimales y cifras grandes, y el campo de resultado es de solo lectura, así que la conversión va siempre en un sentido. Si lo que quieres es el camino contrario, tienes el conversor de kilobytes a megabytes y el resto de combinaciones en la lista de conversiones relacionadas del final de la página. Para el criterio decimal, la cuenta la puedes hacer tú: divide entre 1.000 en lugar de entre 1.024, o consulta la columna derecha de la tabla comparativa.