Calculadora de ahorro con placas solares: cuánto vas a ahorrar de verdad

Calculadora de ahorro con placas solares

Respuesta corta: el ahorro de una instalación fotovoltaica doméstica no lo determina la potencia que instalas, sino la parte de esa producción que consumes en el momento en que se genera. Cada kilovatio hora que autoconsumes te ahorra el precio completo al que lo comprarías; cada kilovatio hora que viertes a la red se compensa en factura a un precio bastante menor y con un tope legal. Por eso dos casas idénticas con la misma instalación pueden separarse por más del doble en ahorro anual. La calculadora que tienes debajo te pide justo los datos que determinan esa diferencia y te devuelve un rango, no una cifra redonda.

Calculadora de ahorro con placas solares

Rellena los campos con datos de tus propias facturas. Todos los cálculos se hacen en tu navegador; no se envía nada a ningún servidor.

Suma los kWh de tus 12 últimas facturas.
Coste del término de energía dividido entre los kWh.
Suma de la potencia pico de los paneles.
Con impuestos, estructura, legalización y mano de obra.
Producción específica orientativa en kWh por kWp y año.
Factor de corrección sobre la producción teórica.
Fracción de la producción que consumes en directo.
Mira el precio de tu contrato; suele ser bajo.
Limpieza, revisión y recargo del seguro de hogar.
Se descuenta una vez en el balance a 25 años.

Qué hace exactamente esta calculadora (y qué no hace)

Casi todos los simuladores de ahorro fotovoltaico que circulan por internet están alojados en webs que venden instalaciones. No es una acusación: es un conflicto de interés declarado. Un simulador que pertenece a quien te va a firmar el contrato tiene un incentivo evidente para que la cifra final salga alta. La forma habitual de conseguirlo no es mentir en la producción, que es fácil de contrastar, sino elegir supuestos favorables en la parte que casi nadie comprueba: cuánta energía vas a consumir en el momento exacto en que se genera.

Esta calculadora hace lo contrario. Te obliga a declarar tú el supuesto que más pesa, tu perfil de consumo diurno, y te enseña el desglose en vez de un único número grande. Ese desglose separa tres cosas que la mayoría de simuladores mezclan: el ahorro por autoconsumo directo, la compensación por los excedentes que viertes a la red y el coste recurrente de tener la instalación. La suma de las dos primeras menos la tercera es tu ahorro neto. Lo demás es propaganda con formato de gráfico.

Qué calcula, paso a paso

La secuencia interna es corta y puedes reproducirla en una hoja de cálculo si quieres verificarla. Primero estima la producción anual multiplicando la potencia instalada por la producción específica de tu zona y por el factor de orientación. Después parte esa producción en dos: la que autoconsumes, según el perfil que hayas elegido, y la que sobra. La autoconsumida se valora al precio al que compras la electricidad. La sobrante se valora al precio de compensación de tu contrato, con un tope: la compensación no puede dejar el término de energía por debajo de cero. Al ahorro bruto resultante se le resta el mantenimiento anual que hayas declarado. Con ese ahorro neto se calcula el plazo de recuperación simple y un balance a veinticinco años con degradación de los módulos y un recambio de inversor.

Qué no calcula, y conviene que lo sepas

No estima la evolución futura del precio de la electricidad, porque nadie puede hacerlo con honestidad. El balance a veinticinco años asume precio constante en términos reales; si la luz sube, ganas más de lo que dice la calculadora, y si baja, ganas menos. Tampoco incorpora el coste de oportunidad del dinero: si comparas la instalación con otra alternativa de inversión, tendrás que traer los flujos a valor presente por tu cuenta. No modela la fiscalidad de tu caso concreto ni ninguna ayuda, precisamente porque las ayudas no están garantizadas. Y no conoce tu curva horaria real, solo la aproximación que le has dado con el selector de perfil.

La estimación de un simulador vale exactamente lo que valen sus supuestos. Si un cálculo no te enseña qué fracción de autoconsumo directo ha usado, qué precio de compensación ha aplicado y si ha descontado el mantenimiento, no estás viendo una previsión: estás viendo un argumento de venta.

Criterio de esta guía sobre simuladores de rentabilidad

Los cinco datos que necesitas antes de calcular nada

Antes de tocar la calculadora, reúne estos cinco datos. Sin ellos, cualquier número que salga es decoración.

Uno: tu consumo anual real en kilovatios hora

Coge las doce últimas facturas y suma los kilovatios hora consumidos. No el importe: los kilovatios. Ese es el dato que compara peras con peras entre presupuestos. Si has cambiado de comercializadora durante el año, pide el histórico a la distribuidora, que es quien mide, y no a la comercializadora, que solo factura. Una vivienda unifamiliar sin climatización eléctrica se mueve en un orden de magnitud muy distinto al de una casa con aerotermia, piscina o coche eléctrico, y el dimensionado correcto cambia por completo entre ambos casos.

Dos: cuánto pagas por kilovatio hora de energía

Aquí conviene precisión. Suma el coste del término de energía de las doce facturas, sin peajes fijos, sin alquiler de contador y sin la parte del término de potencia, y divide entre los kilovatios consumidos. Ese cociente es lo que realmente te ahorra cada kilovatio autoconsumido. Mucha gente usa el importe total de la factura dividido entre los kilovatios, lo que infla el precio unitario y, con él, el ahorro estimado: los conceptos fijos los vas a seguir pagando aunque produzcas toda tu energía.

Tres: tu curva horaria de consumo

Este es el dato que separa un estudio serio de una conjetura. Si tienes contador inteligente, y prácticamente todas las viviendas lo tienen, puedes descargar tu consumo hora a hora desde la zona privada de la web de tu distribuidora. Con ese fichero sabrás qué porcentaje de tus kilovatios se consume entre las nueve de la mañana y las seis de la tarde, que es la franja en la que las placas producen de verdad. Ese porcentaje, cruzado con la curva de producción, da una fracción de autoconsumo mucho más fiable que cualquier selector.

Cuatro: la cubierta

Orientación, inclinación y sombras. La orientación sur es la referencia; sureste y suroeste pierden poco; este y oeste puros penalizan de forma apreciable, aunque en algunos perfiles de consumo una disposición este-oeste reparte mejor la producción a lo largo del día y mejora el autoconsumo aunque baje la producción total. Las sombras son el factor más traicionero: una chimenea, un árbol o el edificio de enfrente pueden afectar a la producción muy por encima de lo que sugiere la superficie sombreada, según cómo esté cableada la instalación y si lleva optimizadores. Pide que el estudio incluya un análisis de sombras y no solo una foto aérea.

Cinco: el precio total, con todo dentro

Un presupuesto comparable incluye paneles, inversor, estructura, protecciones, cableado, mano de obra, puesta en marcha, legalización, certificado de instalación eléctrica, tramitación de la compensación de excedentes e impuestos. Ojo con el tipo impositivo si vives en Canarias, Ceuta o Melilla: allí no se aplica IVA, sino IGIC o IPSI, y un presupuesto que hable de IVA reducido de obra está usando una plantilla peninsular. Cualquier partida que aparezca luego como extra convierte tu cálculo de amortización en papel mojado.

Por qué las simulaciones comerciales salen infladas

No hace falta suponer mala fe para explicar el fenómeno. Basta con encadenar cuatro supuestos optimistas, cada uno defendible por separado, para que el resultado final se desvíe mucho. Estos son los cuatro.

El autoconsumo mágico

Es el sesgo dominante. Muchos estudios comerciales asumen fracciones de autoconsumo directo propias de una vivienda ocupada todo el día, con electrodomésticos programados al mediodía y sin picos nocturnos. Una casa donde nadie está de nueve a seis funciona de otra manera: el grueso del consumo se concentra al final de la tarde y por la noche, justo cuando la producción cae. Como el kilovatio autoconsumido y el vertido no valen lo mismo, mover esa fracción diez puntos arriba cambia el ahorro anual estimado de forma muy notable sin tocar ni un dato técnico.

El precio de la luz congelado en su mejor momento

Otro clásico consiste en calcular con el precio de la electricidad de un período caro, y a veces con el precio de la hora punta en lugar del precio medio ponderado. Si tienes tarifa indexada o PVPC, tu coste medio varía mes a mes; si tienes precio fijo, el ahorro está congelado hasta la próxima renovación del contrato. La calculadora te pide tu precio medio real precisamente para que no heredes el del folleto.

La producción de catálogo

La producción específica que aparece en los folletos suele corresponder a condiciones muy favorables: orientación óptima, inclinación óptima, cero sombras, módulos nuevos y limpios. En una cubierta real hay que aplicar pérdidas por orientación, por sombreado, por temperatura de célula, por cableado y por rendimiento del inversor. Si quieres una referencia independiente de la del instalador, la herramienta PVGIS de la Comisión Europea permite simular la producción de una ubicación concreta introduciendo coordenadas, inclinación y orientación, y es gratuita. Compara lo que te dice el instalador con lo que te dice esa simulación: si hay una diferencia grande, pide explicaciones antes de firmar.

La instalación que nunca envejece ni se mantiene

Los módulos pierden potencia cada año, poco pero de forma acumulativa; el inversor tiene una vida útil claramente inferior a la de los paneles; el seguro de hogar suele encarecerse al declarar la instalación; y la limpieza, en zonas con polvo, polen o proximidad al mar, deja de ser opcional. Un estudio que presenta veinticinco años de ahorro plano y sin un solo gasto está describiendo un objeto que no existe.

Antes de aceptar una simulación, pide por escrito estos cuatro supuestos: fracción de autoconsumo directo utilizada, precio de la energía y del excedente aplicados, producción específica en kWh por kWp y año con sus pérdidas, y qué costes de operación y mantenimiento se han descontado. Si el comercial no puede darte esos cuatro números, no tienes un estudio.

Cuatro preguntas para auditar cualquier presupuesto fotovoltaico

Cuánto cambia el ahorro según tu perfil de consumo

La tabla siguiente no contiene datos de clientes ni resultados medidos: son ejemplos calculados con la propia fórmula de esta página, sobre supuestos que declaro debajo, para que veas la magnitud del efecto del perfil horario. Puedes reproducirlos tú mismo introduciendo esos valores en la calculadora.

Supuestos comunes a todas las filas: zona con producción específica de 1.450 kWh por kWp y año, factor de orientación 0,93, precio de compra de la energía 0,22 €/kWh, compensación de excedentes 0,06 €/kWh, mantenimiento medio 90 € al año y ninguna ayuda. La potencia y el coste van indicados en cada fila. Son supuestos, no promesas.

Perfil de ocupación Consumo anual Instalación supuesta Autoconsumo Ahorro neto anual estimado Recuperación simple
Casa vacía de mañana y tarde 4.000 kWh 5 kWp por 7.000 € 32 % 560 a 760 € Entre 9,5 y 12 años
Alguien en casa parte del día 4.500 kWh 5 kWp por 7.000 € 48 % 710 a 960 € Entre 7,5 y 10 años
Ocupación diurna casi completa 5.000 kWh 5 kWp por 7.000 € 62 % 840 a 1.130 € Entre 6,5 y 8 años
Diurna y con cargas desplazadas al mediodía 5.000 kWh 5 kWp por 7.000 € 75 % 860 a 1.160 € Entre 6 y 8 años
Aerotermia o piscina con uso diurno 9.000 kWh 8 kWp por 10.500 € 62 % 1.380 a 1.870 € Entre 6 y 7,5 años
Coche eléctrico con carga al mediodía 6.500 kWh 6 kWp por 8.500 € 75 % 1.140 a 1.540 € Entre 5,5 y 7,5 años

Fíjate en las cuatro primeras filas: misma instalación, mismo precio, misma cubierta y mismo coste, y el ahorro anual se mueve casi un 60 % de arriba abajo. La única variable que cambia es cuánta energía consumes mientras el sol pega. Esa es la razón por la que un vecino puede estar encantado con sus placas y otro, en el mismo bloque y con el mismo instalador, decepcionado.

Y fíjate también en algo menos evidente al comparar la tercera fila con la cuarta: pasar del 62 % al 75 % de autoconsumo mejora el resultado bastante menos que pasar del 32 % al 62 %. El rendimiento de cada punto ganado va cayendo, porque los kilovatios que quedan por reubicar son cada vez menos. Por eso la primera mitad del esfuerzo por autoconsumir mejor es casi siempre la rentable, y la última, la que se intenta comprar con una batería, es la cara.

La palanca gratis: mover consumo al mediodía

Antes de gastar dinero en batería, gasta atención en el horario. Lavadora, lavavajillas, secadora, bomba de la piscina, termo eléctrico y carga del coche son cargas desplazables. Programarlas en la franja central del día sube tu fracción de autoconsumo sin invertir un euro, y cada punto que sube esa fracción convierte un kilovatio compensado a precio bajo en un kilovatio ahorrado a precio completo. En instalaciones domésticas es, con diferencia, la mejora con mejor relación entre esfuerzo y retorno.

Y la trampa contraria: contar el ahorro dos veces

Un descuido habitual al hacer números es sumar el ahorro de las placas al que ya te da un cambio de tarifa o una reducción de potencia contratada. Son ahorros que se solapan en parte: si bajas tu precio medio del kilovatio cambiando de comercializadora, cada kilovatio autoconsumido pasa a valer menos, así que el ahorro de las placas baja. Haz un solo cálculo con el precio que vas a tener, no dos cálculos independientes que luego sumas.

Compensación de excedentes: qué es y qué no es

Aquí se concentra la mitad de los malentendidos, así que conviene ser preciso.

El marco vigente para el autoconsumo doméstico es el Real Decreto 244/2019, que reguló las condiciones administrativas, técnicas y económicas del autoconsumo de energía eléctrica, después de que el Real Decreto-ley 15/2018 derogase el cargo sobre la energía autoconsumida que se conoció popularmente como impuesto al sol y reconociese el derecho al autoconsumo compartido. Autoconsumir tu propia energía no está gravado.

La modalidad que se contrata casi siempre en vivienda es la de autoconsumo con excedentes acogido a compensación simplificada. Y compensación quiere decir literalmente eso: un descuento en la factura, no una venta. Tres consecuencias prácticas que conviene tener claras antes de calcular nada.

El precio al que se te compensa cada kilovatio vertido depende de tu contrato: fijo pactado con la comercializadora, o indexado al mercado si has contratado esa modalidad. En la práctica suele quedar muy por debajo del precio al que compras, porque el precio de compra incluye peajes, cargos e impuestos que el excedente no lleva. Esa asimetría es la razón matemática de todo lo que has leído hasta aquí.

Existe también la modalidad de venta de excedentes, en la que sí se vende energía al mercado, pero implica darse de alta como productor, con las obligaciones fiscales y administrativas que eso conlleva. Para una instalación doméstica de unos pocos kilovatios rara vez compensa el trámite; tiene sentido en instalaciones grandes o en autoconsumo asociado a una actividad económica.

El excedente vertido a la red no es una hucha. Si tu instalación produce mucho más de lo que consumes, esa energía extra se compensa hasta el límite del término de energía del período y el resto no se remunera. Sobredimensionar la potencia para vender más es, en el autoconsumo doméstico con compensación simplificada, tirar dinero.

Marco aplicable: RD 244/2019 y RDL 15/2018

Batería: cuándo suma de verdad y cuándo sobra

La batería no produce energía: solo traslada en el tiempo la que ya has generado. Su valor económico es, por tanto, la diferencia entre lo que te costaría comprar esa energía por la noche y lo que te habrían compensado por verterla al mediodía, multiplicada por los kilovatios que efectivamente pasen por ella y por el rendimiento del ciclo, que no es del cien por cien.

De ahí salen las condiciones para que tenga sentido, y son tres a la vez, no una:

  1. Que te sobre energía de verdad. Si ya autoconsumes la mayor parte de lo que produces, la batería se queda sin materia prima que almacenar y pasa buena parte del año medio vacía.
  2. Que tengas consumo relevante fuera del sol. Si tu casa se apaga a las diez de la noche y consume poco al atardecer, hay pocos kilovatios que reubicar.
  3. Que el diferencial de precios sea amplio. Cuanto más caro compras y menos te compensan, más vale cada kilovatio desplazado. Si tu compensación es alta, el margen se estrecha.

Cuando las tres se cumplen, la batería puede acortar el plazo de recuperación del conjunto. Cuando falla alguna, alarga la amortización global respecto a la instalación sin batería, porque el sobrecoste llega antes que el ahorro adicional. Y hay un factor temporal que casi nunca se menciona en la venta: la vida útil de la batería es sensiblemente menor que la de los módulos, de modo que dentro del horizonte de veinticinco años entra al menos una sustitución. Si el estudio de rentabilidad no la incluye, está comparando una inversión con recambio contra otra sin él.

Un apunte sobre el respaldo ante apagones: no todas las instalaciones con batería lo dan. Hace falta que el inversor sea híbrido con función de respaldo y que el cuadro esté preparado para aislarse de la red. Si lo que te interesa es tener luz cuando se va la del barrio, exige que esa función aparezca por escrito en el presupuesto, porque es una configuración concreta y no una consecuencia automática de poner una batería.

Los costes que no aparecen en el presupuesto inicial

El precio de la instalación no es el coste de la instalación. Hay una cola de gastos que aparece después y que hay que descontar del ahorro para no engañarse. La calculadora te deja meter dos de ellos, mantenimiento anual y recambio de inversor, pero conviene que conozcas la lista completa.

Concepto Cuándo aparece Cómo tratarlo en el cálculo
Limpieza de módulos Periódica; más frecuente con polvo, polen, salitre o aves Gasto anual medio; en zonas limpias con lluvia regular puede ser casi cero
Sustitución del inversor Una vez dentro del horizonte de 25 años Provisión única; consulta la garantía real del modelo ofertado
Recargo del seguro de hogar Desde el primer año, al declarar la instalación Gasto anual; pide presupuesto a tu aseguradora antes de firmar
Adecuación del cuadro eléctrico Antes de la puesta en marcha, si la instalación es antigua Debe estar en el presupuesto; si no aparece, pregúntalo por escrito
Refuerzo o reparación de cubierta Antes del montaje, si el tejado tiene años Coste previo; poner paneles sobre una cubierta que hay que rehacer sale caro
Sustitución de batería, si la hay Antes que la de los módulos Provisión adicional; obligatoria si comparas escenarios con y sin batería
Tasas municipales de obra En la tramitación Depende de la ordenanza local; puede haber bonificación, ver sección siguiente
Monitorización de pago Recurrente, si la app tiene suscripción Comprueba si la plataforma del fabricante es gratuita de forma indefinida

Ninguna de estas partidas hunde por sí sola la rentabilidad de una instalación bien dimensionada. Todas juntas, a lo largo de veinticinco años, sí desplazan el punto de equilibrio lo suficiente como para que merezca la pena tenerlas en la hoja desde el principio.

Ayudas y deducciones: el mecanismo real, sin promesas

Empiezo por lo que hay que descartar, porque es el error más repetido del sector. El Plan MOVES III no financia placas solares. Es un programa de movilidad eléctrica: incentiva la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga. Tampoco financia bombas de calor ni aerotermia. Si un presupuesto, un folleto o una web lo presenta como ayuda a la fotovoltaica, está mal, y cualquier número que se apoye en esa supuesta ayuda hay que rehacerlo.

Segundo aviso: el gran programa estatal de ayudas al autoconsumo financiado con fondos del Plan de Recuperación, gestionado a través de las comunidades autónomas, ya no funciona como en su momento de apogeo. Sus fondos se agotaron en muchos territorios y las convocatorias se abren, se cierran y se dotan de forma distinta en cada comunidad. Por eso no vas a encontrar aquí ningún porcentaje ni ningún importe: dártelo sería inventármelo.

Lo que sí puedo darte es el mecanismo, que es estable aunque las cifras no lo sean. Hay tres vías, independientes entre sí, y ninguna es automática.

Vía 1: convocatorias autonómicas

Las ayudas directas al autoconsumo se convocan y se resuelven a nivel autonómico. Cada comunidad fija su presupuesto, sus plazos, sus requisitos técnicos y su procedimiento, y algunas resuelven por orden de entrada hasta agotar fondos. Consecuencia práctica importante: en la mayoría de convocatorias no se puede iniciar la obra antes de solicitar la ayuda sin perder el derecho a cobrarla. Si estás pensando en pedirla, revisa las bases antes de dejar que el instalador suba al tejado. Consulta la sede electrónica de tu comunidad o su agencia de energía para ver qué hay abierto hoy.

Vía 2: deducción en el IRPF por obras de mejora energética

La normativa del IRPF contempla deducciones por obras que mejoran la eficiencia energética de la vivienda. El mecanismo exige acreditar la mejora mediante certificados de eficiencia energética emitidos antes y después de la actuación, tiene porcentajes y bases máximas distintas según el supuesto concreto y ha estado sujeto a un plazo de vigencia que se ha ido prorrogando en sucesivas normas. Es decir: puede aplicarse a tu caso o no, y el porcentaje depende del supuesto y de la fecha. No cuentes con un importe concreto hasta confirmarlo con la normativa vigente en el ejercicio en que hagas la obra, idealmente con un asesor fiscal. Y guarda facturas, justificantes de pago por medios bancarios y los dos certificados energéticos.

Vía 3: bonificaciones municipales de IBI e ICIO

La ley de haciendas locales permite a los ayuntamientos aprobar bonificaciones para instalaciones de aprovechamiento de energía solar: hasta el 50 % en la cuota del IBI durante los años que fije la ordenanza, y hasta el 95 % en el impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras. La palabra que importa es permite: son bonificaciones potestativas. Solo existen si tu ayuntamiento las ha aprobado en su ordenanza fiscal, con los porcentajes, plazos y requisitos que él decida, y suelen exigir solicitud expresa dentro de un plazo y a veces homologación de los equipos. Antes de contar con ellas, busca la ordenanza fiscal de tu municipio o pregunta directamente en el registro del ayuntamiento.

Regla de prudencia para tu hoja de cálculo: monta primero el escenario sin ninguna ayuda. Si la inversión te cuadra así, adelante. Si solo cuadra contando con una subvención que todavía no te han concedido, no cuadra.

Criterio de esta guía sobre ayudas al autoconsumo

Cómo pedir y comparar presupuestos sin equivocarte

Pide tres presupuestos como mínimo, y pídelos con el mismo alcance para que sean comparables. Un presupuesto que puedas evaluar debe traer, por escrito, al menos esto:

Señales de alarma

Desconfía si el comercial se niega a darte la producción específica utilizada, si la oferta caduca en veinticuatro horas, si el descuento aparece solo cuando dices que te lo vas a pensar, si el estudio incluye una ayuda como si estuviera concedida, si se ofrece financiación cuyo coste total no aparece por ningún sitio, o si el estudio de sombras no existe. Ninguna de estas cosas prueba por sí sola que la empresa sea mala, pero todas juntas dicen que el proceso está orientado a la firma y no a la decisión.

Sobre la financiación

Financiar la instalación es legítimo, pero cambia el cálculo por completo: el ahorro que genera el sistema tiene que superar la cuota, no solo el precio al contado. Pide siempre el importe total a devolver y compáralo con el balance acumulado que te devuelve la calculadora. Si el coste financiero se come el ahorro de los primeros años, la operación puede seguir teniendo sentido a largo plazo, pero deja de ser el negocio inmediato que se anuncia.

Qué pedir después de la puesta en marcha

Cuando la instalación esté funcionando, reclama tres cosas: el certificado de instalación eléctrica sellado, la confirmación de la inscripción en el registro autonómico de autoconsumo y la primera factura donde aparezca ya la línea de compensación de excedentes. Esa tercera es la prueba definitiva de que el trámite con la comercializadora se ha completado. Se han visto instalaciones produciendo durante meses mientras los excedentes se regalaban a la red porque nadie había cerrado el papeleo.

Errores frecuentes al dimensionar la instalación

Instalar más potencia de la que puedes autoconsumir

Es el error caro. Como la compensación de excedentes está topada y se paga a un precio bajo, cada kilovatio pico añadido por encima de tu capacidad de autoconsumo rinde mucho menos que el anterior. El dimensionado óptimo doméstico suele quedarse por debajo de lo que sugiere el comercial, precisamente porque el margen de la empresa crece con la potencia y el tuyo no.

Confundir potencia contratada con potencia instalada

Son cosas distintas y una no obliga a la otra. Poner placas no exige subir la potencia contratada y, en algunos casos, al aplanar los picos de consumo con producción propia, incluso permite revisarla a la baja. Merece la pena mirarlo pasado un año, con datos reales del maxímetro.

Olvidar la vida útil de la cubierta

Si al tejado le quedan pocos años, desmontar y volver a montar una instalación fotovoltaica para rehacerlo cuesta dinero. Cuando la cubierta está cerca del final de su vida, rehacerla antes sale más barato que hacerlo después.

Ignorar la temperatura

Los módulos pierden rendimiento cuando se calientan, de modo que el día más soleado y caluroso del verano no es necesariamente el más productivo por unidad de irradiación. La ventilación por detrás de los paneles, que depende del tipo de estructura, influye en el resultado real más de lo que sugiere el folleto.

Dar por hecho que la comunidad de propietarios dirá que sí

En una cubierta común hace falta acuerdo de la comunidad. El autoconsumo colectivo está reconocido y regulado, pero la parte lenta es la vecinal y la administrativa, no la técnica. Habla con la comunidad antes de pedir presupuestos, no después.

Decidir con el corazón y justificarlo con la hoja de cálculo

Hay razones legítimas para poner placas que no son económicas: independencia, huella de carbono, tener la cubierta hecha antes de electrificar la calefacción o el coche. Son razones válidas. El problema aparece cuando se decide por esas razones y después se retuercen los supuestos hasta que la amortización parezca corta. Separa las dos decisiones: primero mira el número honesto, y luego decide si el resto de motivos justifican la diferencia.

Preguntas frecuentes

¿De verdad se ahorra dinero con placas solares en España en 2026?

En la mayoría de viviendas unifamiliares con cubierta despejada y orientación razonable, sí. El tamaño del ahorro depende sobre todo de cuánta energía consumes mientras hay sol: la electricidad que autoconsumes vale lo que pagas por ella, mientras que la que viertes a la red se compensa a un precio bastante menor. Con consumo mayoritariamente nocturno, el retorno se alarga mucho. Calcula tu caso con tus facturas antes de decidir.

¿Cuánto cuesta una instalación de placas solares en una casa unifamiliar?

Los presupuestos residenciales que se ven en el mercado español para sistemas de entre 3 y 5 kWp sin batería se mueven en una horquilla amplia, del orden de varios miles de euros con todo incluido: paneles, inversor, estructura, mano de obra, legalización e impuestos. Añadir batería suele suponer un sobrecoste del mismo orden que la propia instalación. Es un rango orientativo, no una tarifa: pide al menos tres presupuestos con el mismo alcance para conocer tu precio real.

¿Qué pasa con la electricidad que no consumo de mis placas?

En la modalidad doméstica habitual, la de autoconsumo con excedentes acogido a compensación simplificada del RD 244/2019, esa energía no se vende a precio de mercado: se compensa como un descuento en tu factura. La compensación no puede superar el importe del término de energía consumida del mismo período de facturación, así que en el mejor de los casos ese término queda a cero, pero nunca genera saldo a tu favor ni compensa peajes, impuestos ni cuota fija.

¿Existe todavía el impuesto al sol?

No. El cargo sobre la energía autoconsumida quedó derogado por el Real Decreto-ley 15/2018, que además reconoció el derecho al autoconsumo compartido. El RD 244/2019 desarrolló después las modalidades y el procedimiento administrativo. Autoconsumir tu propia energía no está gravado.

¿Cuánto duran las placas solares y el inversor?

Los fabricantes de paneles suelen ofrecer garantías de rendimiento a 25 o 30 años, con un porcentaje mínimo de potencia garantizado al final del período. El componente que marca el mantenimiento no es el panel, sino el inversor: su vida útil habitual es bastante menor y conviene provisionar su sustitución dentro del cálculo de rentabilidad. Un estudio de amortización que no contemple ese recambio está incompleto.

¿Merece la pena poner batería?

Depende de cuánta energía te sobra y de cuándo la consumes. La batería solo aporta valor si generas excedentes reales y tienes consumo relevante de noche o al atardecer, porque su ahorro adicional es la diferencia entre el precio al que compras esa energía y el precio al que te la compensarían. Si ya autoconsumes la mayor parte de lo que produces, o si tu instalación es pequeña, casi nunca sale a cuenta.

¿El Plan MOVES III subvenciona placas solares?

No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga. No financia instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo ni bombas de calor. Si un presupuesto o una web te lo presenta como ayuda a las placas, es un error y debes descontarlo de tus números.

¿Qué ayudas hay realmente para el autoconsumo?

Hay tres vías distintas y ninguna es automática: las convocatorias autonómicas de ayudas al autoconsumo, que abren y cierran con plazos y presupuesto propios de cada comunidad; la deducción estatal en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética de la vivienda, sujeta a requisitos de certificado energético y a un plazo de vigencia que se ha ido prorrogando; y las bonificaciones potestativas de IBI e ICIO, que solo existen si tu ayuntamiento las ha aprobado en su ordenanza fiscal. Comprueba la convocatoria y la ordenanza vigentes antes de contar con ningún importe.

¿Puedo poner placas si vivo en un piso?

En una vivienda individual dentro de un edificio es complicado por sí solo, pero existe el autoconsumo colectivo: varios vecinos comparten una instalación en la cubierta común y se reparten la producción mediante coeficientes acordados. Está reconocido desde el RDL 15/2018 y regulado en el RD 244/2019. El obstáculo real suele ser administrativo y vecinal, no técnico.

¿Cuánto espacio ocupa una instalación de 5 kWp?

Con paneles residenciales actuales, una instalación de unos 5 kWp se resuelve con del orden de diez a trece módulos y ocupa aproximadamente entre veinte y veinticinco metros cuadrados de cubierta útil, sin contar separaciones ni zonas en sombra. El dato exacto depende de la potencia por módulo y del tipo de estructura, así que pídelo por escrito en el presupuesto.

¿Hay que legalizar la instalación y avisar a la distribuidora?

Sí. La instalación debe tramitarse ante el órgano competente de tu comunidad autónoma y comunicarse a la distribuidora para que active la modalidad de autoconsumo y, si procede, la compensación de excedentes con tu comercializadora. Normalmente lo gestiona el instalador, pero confirma por escrito que el presupuesto incluye legalización, certificado de instalación eléctrica y trámite de compensación.

¿El resultado de esta calculadora sirve como presupuesto?

No. Es una estimación orientativa construida sobre los datos que tú introduces y sobre supuestos declarados de producción, autoconsumo y compensación. No es una oferta, no es asesoramiento financiero y no sustituye a un estudio con tu curva horaria real de consumo, que puedes descargar de la web de tu distribuidora, ni a la comparación de varios presupuestos técnicos.

Checklist final antes de firmar

Si has llegado hasta aquí, ya sabes más que la mayoría de la gente que firma una instalación. Cierra el proceso con esta lista. Los seis puntos son verificables y ninguno depende de creerte a nadie.

  1. Tu curva horaria descargada. Del portal de tu distribuidora, no de una estimación del comercial. Con ella sabrás qué fracción de tu consumo cae dentro de la franja solar.
  2. Producción contrastada. La estimación del instalador comparada con una simulación independiente para tus coordenadas, inclinación y orientación reales.
  3. Tres presupuestos con el mismo alcance. Mismos conceptos incluidos, para que la comparación signifique algo.
  4. Escenario sin ayudas. Que los números aguanten solos. Cualquier ayuda que llegue después es una mejora, no un pilar.
  5. Costes recurrentes dentro de la hoja. Mantenimiento, seguro y provisión de inversor descontados del ahorro anual.
  6. Todo por escrito. Producción estimada con sus supuestos, alcance de la legalización, garantías, plazos de respuesta ante avería y precio total con impuestos.

Y una última idea, la que resume la página entera: las placas solares son una inversión razonable para muchas viviendas españolas, pero no son una máquina de hacer dinero ni un producto financiero. El retorno viene de dejar de comprar electricidad cara, no de vender electricidad barata. Cuanto mejor encaje tu manera de vivir con las horas de sol, mejor te irá. Haz el cálculo con tus datos, léelo con frialdad y decide tú.

Para ponerte manos a la obra

Te dejo a mano las opciones que más me convencen a día de hoy:

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Sobre este artículo: guía elaborada por el equipo editorial de globaltool.eu a partir de la normativa aplicable al autoconsumo en España (RDL 15/2018 y RD 244/2019) y de los criterios de cálculo que se describen en el propio texto. No realizamos ensayos propios ni recogemos testimonios de clientes: los ejemplos numéricos son simulaciones reproducibles con la calculadora de esta página y sus supuestos están declarados. No vendemos ni intermediamos instalaciones fotovoltaicas. Actualizado el 4 de septiembre de 2026.